TRATA DE
PERSONAS | UN ORGANISMO INTERNACIONAL ADVIERTE SOBRE EL TRAFICO DE MUJERES EN LA
ARGENTINA
"Pagaron 500
pesos y un Falcon viejo por una chica para prostituir"
Eugenio Ambrosi es el titular regional de la Organización Internacional Para las Migraciones (OIM). Basado en causas judiciales, describe cómo en el país se secuestran, venden y hasta alquilan mujeres.
Virginia Messi
Absolutamente, sí". La respuesta es contundente pese a lo delicado de la
pregunta: "¿Se puede afirmar que en la Argentina hay redes que secuestran
mujeres y las obligan a prostituirse?". Ante Clarín Eugenio Ambrosi (44)
—máxima autoridad de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en
nuestro país— no duda en calificar de "serio" el problema de la trata de
mujeres. Incluso da detalles de como se compran, venden y hasta alquilan.
Italiano, casado y con cuatro hijos, hace tres años que Ambrosi vive en Buenos
Aires, desde donde lidera la oficina regional de la OIM para Argentina, Brasil,
Chile, Paraguay y Uruguay (ver Qué
es...). En su escritorio ya tiene los borradores de un informe
sobre tráfico de mujeres en Argentina Chile y Uruguay que será presentado en
diciembre.
En el caso de nuestro país recopila testimonios de víctimas (la mayoría captadas
cuando eran menores de 18) y los datos de 39 causas judiciales. Rescata la
voluntad política de solucionar el problema, pero no deja de lado
"complicidades".
"Todavía no podemos cuantificar el volumen de la trata, pero sí recopilamos
datos sobre, por ejemplo, en cuánto dinero puede ser vendida una mujer una vez
secuestrada o engañada", aseguró Ambrosi en la entrevista con Clarín. Además de
la trata interna, "Argentina es un país de paso de mujeres hacia Europa".
—¿Hay una lista de precios?
—Sí, sí. Cuanto más jóvenes, más se paga por ellas. Se calcula que al año, una
mujer le da ganancias al dueño de un prostíbulo por al menos 15.000 dólares. Por
eso el proxeneta o el reclutador puede llegara vender una joven por 5.000 pesos.
Pero muchas veces las ventas se hacen por 150 o 200 pesos. En el informe se
registra un caso en la provincia de Buenos Aires en el cual pagaron 500 pesos y
un Falcon viejo por una chica para prostituir. También se alquilan...
—¿Cómo es el sistema?
—Habría que empezar por explicar que hay tres tipos de reclutadores. Los
proxenetas captan mujeres generalmente con engaños, promesas de trabajos en
provincias lejanas o incluso en el exterior. Luego las venden a prostíbulos o
wiskerías donde terminan esclavizadas. A veces los reclutadores son los propios
dueños de prostíbulos. Y existe un tercer tipo de reclutador que directamente
secuestra a la mujer por sus características: o bien porque responde a un pedido
concreto o la secuestra y después la ofrece en contrato.
—¿Como si fuera un alquiler?
— Absolutamente. Son contratos cortos, de semanas o meses. Porque el recambio de
"mercadería" tiene que ser constante. Duele usar estas palabras, pero las redes
se mueven por las demandas del mercado. El reclutador se suele quedar con el 50
% de lo que recauda la mujer y ella con casi nada porque le imponen el sistema
del endeudamiento.
—A la víctima le hacen pagar por todo...
—Parece una película, pero es real. La mujer está atrapada y le hacen pagar
hasta el pasaje que usó para llegar desde su provincia hasta la zona donde
finalmente terminó encerrada en la wiskería. Ella paga por la ropa, la comida,
todo. Las que logran zafarse es porque se escapan en un descuido o entablan una
relación más intima con algún cliente que las ayuda. En general les prestan el
celular y llaman a sus familias que a su vez se conectan muchas veces con
nosotros u otro organismo de ayuda.
—¿Hay familias que se dedican a la trata?
—En zonas como las provincias del noroeste argentino hay casos donde se lo toma
como un emprendimiento familiar. Se involucran hermanos, hermanas, padres. Puede
haber familias que manejan prostíbulos o pueden haber familias que reclutan. A
veces se interrelacionan entre ellas, otras veces se reparten el territorio de
manera acordada.
—¿Porque un reclutador se arriesga a secuestrar pudiendo aprovecharse y engañar
a la víctima con una oferta de trabajo?
—Puede que tenga que ver con la necesidad de responder a un pedido especifico.
Evidentemente tiene mucho que ver el nivel de impunidad que sienten. A mí me
llama la atención que hayan zonas del país donde el secuestro se usa mas que en
otras partes. Habría que ver si es casualidad.
Fuente: Diario «Clarín», Sección Sociedad/Policiales, 14 de noviembre de 2006.
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