Conflictos
éticos para la medicina preventiva
El
genoma humano escondía más de lo imaginado
La
fotografía completa del ADN mostró variaciones genéticas entre
los seres humanos. Hasta ahora se creía que todos éramos genéticamente idénticos.
Por
Marlowe Hood (AFP)
El
genoma humano reveló nuevas aristas que permitirán avances en medicina
preventiva.
París
– El primer genoma humano individual decodificado –la fotografía completa
del ADN de un famoso científico, Craig Venter– reveló variaciones
genéticas entre los humanos mucho más ricas de lo imaginado. La
información fue publicada por el periódico PLoS
Biology, que difundió que los 2.800 millones de bits contiguos de código
genético también prometen acelerar los avances en medicina preventiva.
La estimación de Venter –autor y objeto del estudio– determinó que en un
plazo de cinco años, con técnicas más veloces y económicas se podrían
producir los genomas completas de al menos 10 mil personas,
sentando las bases para “una era de genomas individualizados”.
“Una vez que los tengamos, básicamente podremos aclarar todas las preguntas
fundamentales sobre la naturaleza versus la crianza, lo que es genético y lo
que es ambiental”, aseguró el especialista. Es que los hallazgos
invalidan la teoría de los últimos años de que todos los seres humanos son,
genéticamente hablando, idénticos en un 99,9 por ciento.
El
propio Venter difundió esa idea en 2000 cuando su firma de biotecnología,
Celera (que abandonó en 2003) y un equipo de científicos del gobierno de los
Estados Unidos revelaron en forma simultánea el primer genoma humano completo. En
ambos casos, estos primeros esfuerzos fallaban por su base y subestimaban la
diversidad genética –sostienen ahora Venter y sus colegas– porque se habían
basado en una mezcla de ADN tomado de varios individuos.
Las variaciones reveladas en el nuevo genoma –apodado “HuRef”– van mucho
más allá de los polimorfismos de un solo nucleótido (SNP, en inglés), otrora
considerados la clave de las diferencias en los rasgos humanos y la propensión
a las enfermedades.
Los SNP son variaciones de secuencia del ADN que ocurren cuando un solo nucleótido
–elemento básico del ADN– en la secuencia del genoma es alterado. Sin
embargo, también son importantes las variaciones en tramos de código genético,
hasta el momento considerados inútiles.
“Esto disipa la noción que teníamos en 2000 y 2001 de que toda la
población humana tiene los mismos genes –sostuvo Venter–. Sería
muy perturbador que toda la gama de características que vemos se redujeran a
unas pocas variaciones simples de los SNP”.
Los nuevos datos demuestran que en un genoma individual más de 44 por ciento de
los genes pueden variar en la secuencia. “Esta es una cifra sobre la
cual los genetistas y biólogos se han interrogado durante 50 a 100 años”,
comentó el coautor del estudio, Stephen Scherer, genetista del Hospital
Hospital for Sick Children de Toronto.
“HuRef” fue construido sobre la base del proyecto anterior de Venter, que ya
había logrado descifrar el 60 por ciento de su propio ADN. Sin embargo, de
todos modos les llevó 10 millones de dólares y tres años más para
completarlo. El logro del equipo de Venter probablemente incremente las
dudas éticas que ya despierta la identificación de genomas personales, por el
posible abuso de la información personal que sería fácilmente accesible una
vez que la codificación se vuelva algo rutinario.
El propio estudio plantea el tema, aunque indirectamente: una tabla que enumera
algunos de los rasgos comúnmente asociados con algunas expresiones genéticas
encontrados en el genoma de Venter revelan más de lo que preferirían
algunas personas. Por ejemplo, una propensión genética a sufrir
Alzheimer y enfermedades cardiovasculares llevaron a Venter a consumir
estatinas, que se piensa ayuda a prevenir ambas sintomatologías.
Pero
la misma información –o el hecho de que algunos tienden a la adicción al
tabaco o el alcohol– podrían ser vistos de otra manera por potenciales
aseguradores o empleadores, apuntan los críticos. Con todo, para Venter, las
ventajas posibles pesan mucho más que esas preocupaciones. “Nos han
dicho que debemos tener miedo de esta información. Confiamos en enseñar
a la gente que deberían recibirla como una bocanada de aire fresco que les
brinda oportunidades en su vida”, concluyó.
Fuente: AFP. Diario «Perfil.com»,
“Ciencia”, 7 de septiembre de 2007.
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