TIENE 19 AÑOS Y LA EDAD MENTAL DE UNA NENA DE 5
Discapacitada violada: la alejan de su mamá y no la dejan abortar

Oscar Londero

Desde hace diez días por los pasillos del Hospital Materno Infantil de Paraná camina una chica. Una chica que espera. Tiene 19 años, pero su edad mental es la de una nena de 5. No sabe ni leer ni escribir y apenas habla con monosílabos. Está embarazada. Fue violada y, a pesar de que la ley permite en estos casos interrumpir el embarazo, la Justicia bloqueó la decisión. Ahora espera la apelación.

A diez días de haberse impedido la práctica del aborto recién ayer se reunió el tribunal que deberá resolver la apelación para que se revise la orden. Se trata de la Sala II en lo Civil y Comercial de Paraná, que tendrá que decidir si mantiene a la joven bajo custodia del Consejo del Menor o le restituye la guarda a su madre, quien pidió el aborto.

A partir de ahora los camaristas Graciela Basaldúa, Eduardo Carbó y Silvia Peremateu tienen diez días hábiles para expedirse. La demora en designar a los jueces provocó críticas de organizaciones feministas y de derechos humanos, que emitieron un duro documento junto a la delegación local del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI).

La "Declaración de Paraná", como se llama el documento, denunció "la gran responsabilidad del Poder Judicial de la provincia de Entre Ríos, que sólo debería ocuparse de juzgar al culpable de la violación en lugar de poner en riesgo la vida de la víctima".

Sucede que la joven violada y su madre fueron separadas el 27 de agosto por orden de la jueza de Menores, Claudia Salomón. Ese día debía practicarse el aborto en el Hospital Materno Infantil San Roque, donde le habían asignado el turno 12 días antes.

Pero cuando llegó al lugar, la madre de la chica se enteró que una orden judicial impedía el trabajo de los médicos. Fue porque la jueza Salomón hizo lugar a una medida cautelar solicitada por la defensora de Menores, Marcela Piterson. Argumentando que debía velar por los derechos del niño por nacer, la funcionaria pidió también que la joven violada fuese separada de su madre.

Así ocurrió durante una semana: la mujer sólo pudo ver a su hija día por medio y durante dos horas. Recién volvieron a estar juntas el lunes pasado. Pero el reencuentro entre madre e hija no fue sencillo, ya que debió lograrse a través de una autorización judicial. Y cuando esto sucedió en el hospital, la mujer debió siempre estar acompañada por personal del Consejo del Menor. En esos días, nuevos estudios confirmaron el embarazo de 16 semanas.

Eso motivó que las entidades y adherentes a la Declaración de Paraná señalaran que la dilación en resolverse la apelación interpuesta por el defensor oficial Pablo Barbirotto, "constituye una doble violación cuando el Estado no garantiza la investigación y la sanción del delito de violación de la que fue víctima esta joven mujer". Para Barbirotto, que representa a la madre, la interrupción del embarazo no está en discusión. Entiende que debe aplicarse el artículo 86 del Código Penal, que en su inciso segundo legaliza el aborto "cuando proviene de una violación cometida sobre una idiota o demente".

Pero el drama no termina y hace más angustiante la espera. En las últimas horas, y tras 16 años de ausencia, el padre de la joven apareció acompañado por un conocido abogado. Dijo que no quería que su hija abortara y se ofreció a incluirla en su obra social.

Fuente: Diario «Clarín», Sección “Sociedad”, 07 de de septiembre de 2007.

 

 

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