UN
CASO POLEMICO : TENIA UN EMBARAZO DE 18 SEMANAS
Le
practicaron el aborto a la chica discapacitada de Entre Ríos que fue violada
Tras el fallo en contra de una jueza, el
Superior Tribunal de Justicia lo autorizó. Pero los médicos se negaron por lo
avanzado del embarazo. Al final la operaron en Mar del Plata.
Oscar
Londero y Fernando Soriano
A
900 kilómetros de Paraná, donde fue violada, la joven discapacitada mental a
la que la Justicia autorizó interrumpirle el embarazo finalmente pudo abortar.
La operación se realizó el sábado pasado, por la noche, bajo estricto
silencio y con el aval del Ministerio de Salud de la Nación, que garantizó un
equipo profesional y un hospital público de primer nivel para efectuar la
intervención.
Por orden del ministro Ginés González García, la chica -que tiene 19 años y
la edad mental de una nena de 5- fue trasladada a Mar del Plata e internada en
el Hospital Materno Infantil de esa ciudad. En principio se había decidido
mantener en reserva la información para evitar, como en casos similares (ver Antecedentes)
mayores controversias con sectores que se oponían a la interrupción del
embarazo, y a los que el mismo González García calificó como una
"escalada peligrosa de fanáticos religiosos que se preocupan más por
perseguir a los discapacitados violados y no a los violadores" (ver Por
qué ...).
Fue el ministro quien confirmó que la joven se encuentra bien, que durante la
operación no se produjeron complicaciones y que permanecerá en observación
durante las próximas 72 horas.
"Se hizo la práctica solicitada, un aborto no punible. Fue una
micro cesárea, y todo salió bien, por suerte", reconoció Hugo Casarca,
director del hospital marplatense. La micro cesárea es una operación igual a
la cesárea pero con una incisión menor, que tiene relación con el tamaño del
feto.
La chica, acompañada por su madre, partió de Paraná a última hora del
viernes, luego de conocerse la resistencia de los médicos del Hospital Materno
Infantil San Roque, que por segunda vez en menos de un mes se negaron a
interrumpir el embarazo.
Pese a que el Superior Tribunal de Justicia, a través de su Sala Civil,
dictaminó que no hacía falta orden judicial para practicar la operación
y que ese aborto no podía ser penado, el viernes se repitió la escena del 27
de agosto.
Ese día, la madre de la joven la acompañó hasta el hospital, donde le habían
dado un turno para practicarle el aborto, sin saber que una resolución de la
jueza de Menores Claudia Salomón lo impediría.
La magistrada, al hacer lugar a una medida cautelar solicitada por la defensora
de Menores Marcela Piterson, dispuso que los hospitales públicos y clínicas
privadas de Entre Ríos se abstuvieran de practicarle el aborto.
Ese antecedente y la reiterada negativa del hospital San Roque, cuyos médicos
plantearon el viernes pasado la objeción de conciencia, llevó a que el
Ministerio de Salud de la Nación pusiera en marcha un sigiloso operativo.
"Me resulta increíble que pasen estas cosas. Que intervengan abogados y
jueces, que presionen a los padres, a los médicos, que entorpezcan, que ganen
tiempo. Basta de perseguir a las violadas", insistió González García,
quien intervino para que la chica no fuera operada finalmente en una entidad
privada, como se iba a hacer en un momento, gracias a la gestión de
organizaciones de derechos humanos. "El Estado debe garantizar los
servicios públicos", dijo el ministro.
Además, desde el Juzgado de Instrucción Nº 5 de Paraná se libró un exhorto
firmado por la fiscal Cecilia Bértora con la intención de preservar elementos
de prueba indispensables para la causa abierta por la violación de la joven
discapacitada mental.
A través de ese escrito, se solicitó la intervención de un juez bonaerense,
quien dispuso guardar en una bolsa plástica el material orgánico que se
extrajo del cuerpo de la joven.
Eso fue sellado y se labró un acta que firmaron el director del hospital de Mar
del Plata, el jefe de Ginecología, la diputada entrerriana Lucy Grimalt -que
acompañó a la madre de la joven- y la delegada en Entre Ríos del Instituto
Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), Cristina
Ponce.
La preservación de la prueba es necesaria para poder cotejarla con el ADN del
hombre a quien la madre acusó ante la Justicia por la violación. Se trata de
un cuñado suyo, que vive a pocas cuadras de su casa, en el barrio Moscón, al
oeste de Paraná. Y que, pese a todo, sigue en libertad.
Fuente: Diario «Clarín», Sección “Sociedad”, 24 de septiembre de 2007.
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