DEFINICION
EN LA CONFERENCIA GLOBAL SOBRE ABORTO SEGURO
El aborto legal, un derecho humano
Unos
700 representantes de setenta países se reunieron en Londres para lanzar un
llamado mundial para reformar las leyes que criminalizan la interrupción
voluntaria del embarazo.
Por
Mariana Carbajal
desde Londres
Se trata de
la primera conferencia global dedicada a analizar el problema del aborto y sus
consecuencias.
Cada
ocho minutos, en algún lugar del mundo, una mujer muere por complicaciones de
abortos realizados en condiciones de riesgo y al menos 75 más quedan con
lesiones, muchas de ellas permanentes. Con este dramático telón de fondo, se
lanzó en esta ciudad un llamado mundial a la acción para que se reformen las
leyes que criminalizan y restringen el acceso a la interrupción voluntaria del
embarazo y para que se practique esta intervención médica sin obstáculos en
centros de salud. Fue ayer, en la Conferencia Global sobre Aborto Seguro que reúne
en esta ciudad a más de setecientos participantes de setenta países –entre
ellos de Argentina– entre expertos en salud pública, médicos, activistas,
investigadores, abogados y funcionarios públicos. Por primera vez, en un foro
mundial de esta magnitud se definió al “aborto legal y seguro como un derecho
humano que debe garantizarse en todo el mundo”.
Frente
a la abadía de Westminster, una de las iglesias mas visitadas del mundo y en la
que fueron coronados numerosos reyes ingleses, comenzó ayer y se extenderá
hasta hoy la primera conferencia global dedicada exclusivamente a analizar la
problemática del aborto y sus graves consecuencias para la salud de las
mujeres, especialmente pobres, cuando no se garantiza el acceso a un
procedimiento con especialistas capacitados y en centros de salud adecuados.
“El concepto de aborto seguro incluye el acceso a la anticoncepción”, aclaró
a Página/12 Elizabeth Maguire, presidenta de IPAS, una de las organizadoras del
multitudinario evento. Una de las expositoras invitadas es la directora del
Centro de Estudios de Estado y Sociedad (Cedes), de Argentina, la investigadora
Silvina Ramos.
Por
la mañana, cuando los más de setecientos inscriptos comenzaron a llegar al
Centro de Conferencias Queen Elizabeth II, una veintena de adolescentes
movilizados en contra del derecho al aborto les dieron la bienvenida con un gran
cartel que decía: “Las mujeres se merecen más que un aborto”. Fue la única
manifestación contraria a la reunión, convocada por tres organizaciones líderes
en defensa de los derechos sexuales y reproductivos, que trabajan en el Reino
Unido y países en desarrollo de Africa, Asia y América latina.
La
definición del acceso al aborto legal y seguro como un derecho humano fue uno
de los ejes de la primera jornada, en la que también se analizaron, entre otras
temáticas, las barreras que ponen los médicos para impedir el acceso al
aborto, aun en los países donde esta práctica está permitida. La
estadounidense Stephanie Schlitt, coordinadora de Derechos Reproductivos de
Amnistía Internacional, fue una de las expositoras que abordó el enfoque de
los derechos humanos. La entidad acaba de sentar posición frente al tema hace
apenas cuatro meses. Hasta ese momento no se había involucrado con la problemática
del aborto. “Deben eliminarse las leyes que limitan el acceso al aborto y a
servicios seguros. Es una violación cruel de derechos humanos y significa un
trato inhumano y denigrante para las mujeres. Los estados tienen que garantizar
que las mujeres que requieran un aborto seguro no estén expuestas a situaciones
de riesgo”, destacó Schlitt. Y apuntó: “La violación de las leyes que
penalizan el aborto es el acto criminal más frecuente que cometen las
mujeres”. Advirtió además que “la criminalización del aborto refuerza la
discriminación de género”.
En
la misma línea se pronunció la abogada colombiana Luisa Cabal, directora del
Programa Legal Internacional del Centro por Derechos Reproductivos (CDR), una
organización con sede en Nueva York. Cabal ha sido pionera en llevar a comités
internacionales de monitoreo de derechos humanos casos relacionados con la
negación del acceso al aborto, en los que ha obtenido resoluciones favorables.
En el primer caso –conocido como K.L. vs. Perú– en 2005, el Comité de
Derechos Humanos de las Naciones Unidas estableció que se habían violado los
derechos de una muchacha peruana de 17 años cuando funcionarios públicos de
salud le negaron un aborto terapéutico pese a que el feto sufría anomalías de
carácter fatal (la criatura vivió pocos días en los que la adolescente fue
obligada a amamantarlo). En marzo de 2006, a consecuencia de otro caso defendido
por el CDR ante la Comisión Interamericana, el gobierno mexicano admitió que
había violado los derechos de una chica de 13 años embarazada como
consecuencia de una violación y a quien se negó la interrupción voluntaria de
la gestación. “La legislación que criminaliza el aborto es incompatible con
el respeto a los derechos humanos”, recordó ayer Cabal en una de las mesas
redondas sobre la declaración del Comité de Derechos Humanos en relación al
caso K.L.
Las
leyes más restrictivas con respecto al aborto se encuentran fundamentalmente en
países latinoamericanos, africanos y de Medio Oriente. El caso de Nicaragua,
que recientemente prohibió incluso el aborto terapéutico, fue otro de los ejes
de la conferencia. Existen ahora sólo cuatro países en los que está
completamente prohibida la interrupción voluntaria del embarazo, aun cuando está
en peligro la vida de la mujer. La reforma legislativa en el país
centroamericano es “un trágico ejemplo de cómo los políticos juegan con la
vida de las mujeres”, denunció el ginecólogo y obstetra Arnoldo Toruno,
profesional de la Universidad Autónoma de Nicaragua. Desde que la prohibición
total entró en vigencia, un mes atrás, ya murieron al menos cinco mujeres por
no recibir asistencia médica durante el embarazo debido a que los médicos
tienen miedo de ser denunciados en la Justicia: el nuevo ordenamiento legal
penaliza el daño físico y psíquico al feto.
En
la inauguración de la conferencia quedó claro uno de los objetivos principales
de la convocatoria: los líderes de las tres entidades organizadoras –Dana
Hoving, de Marie Stopes International; Elizabeth Maguire, de IPAS; y Anne
Quesney, de Abortion Rights– lanzaron un llamado de acción para que las
mujeres en todo el mundo tengan acceso al aborto seguro. “Esta conferencia va
a favorecer que las mujeres tengan control sobre sus cuerpos”, considero
Quesney, oriunda de Bélgica. “Debemos decirles a los líderes
gubernamentales, a los funcionarios de salud y a las mujeres de todo el mundo
que no vamos a tolerar más el silencio y la falta de acción en este tema que
afecta la vida de tantas personas”, indicó la estadounidense Maguire. Cada año
el aborto inseguro se cobra 66.000 muertes de mujeres en todo el mundo y deja
lesiones a millones. La casi totalidad de esas muertes ocurren en países en
desarrollo: en Africa, 36 mil; en Asia 28 mil y en Latinoamérica y el Caribe
unas 2000.
Fuente:
Diario «Página 12», Sección “Sociedad”, 24 de octubre de 2007.
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