Advierten
que el menor suministro podría constituir un grave problema.
Por:
Jon Gertner
Los científicos
del mundo se refieren a veces al efecto que un mundo con temperaturas más
elevadas tendrá sobre el agua potable de Estados Unidos como "el
otro problema del agua", por el hecho de que el calentamiento global evoca
por lo general el fantasma de océanos que sumergirán a las ciudades costeras
del país.
En cambio, la constante declinación en la nieve de las cimas de las montañas
-esto es, la pérdida de acumulación de las nieves del invierno que se derriten
todas las primaveras y abastecen de agua a todo el oeste norteamericano- parece
ser motivo de una modesta preocupación.
Pero no todos los investigadores están de acuerdo con esta clasificación de
los peligros. En mayo, por ejemplo, Steven Chu, laureado con un Nobel y
director del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, uno de los predios de
investigación más destacados del gobierno estadounidense, declaró que el
menor suministro de agua potable es un problema mucho más grave que el aumento
en los niveles del mar.
De hecho, el verano boreal pasado, el área cubierta de nieve en Sierra Nevada,
que abastece de agua al norte de California, registró su nivel más bajo en
20 años. Chu advirtió que los vaticinios aún más optimistas para la
segunda mitad de este siglo sugieren que va a desaparecer entre el 30 y el 70
por ciento de la nieve de las cimas de las montañas.
En Estados Unidos, en la zona del sudoeste, hay cerca de 30 millones de
habitantes que dependen del agua del río Colorado -producto de la nieve que
se derrite en las montañas Rocallosas-. De reducirse el caudal de este río,
ello supondría el caos en siete estados: Colorado, Utah, Wyoming, Nuevo México,
Arizona, Nevada y California. Por otro lado, se podría desatar también un gran
problema legal ya que los granjeros demandarían al gobierno nacional, las
ciudades a otras ciudades, los estados a otros estados, las poblaciones indígenas
a los funcionarios estaduales y los países extranjeros apelarían al derecho
internacional para demandar al gobierno.
Un informe de la Academia Nacional sobre la Cuenca del Río Colorado concluyó
hace poco que la combinación de un suministro de agua limitado en el río
Colorado, una demanda creciente, temperaturas más elevadas y la perspectiva de
sequías periódicas
apuntan a un futuro en el que el potencial de conflicto entre aquellos que
usan al río estará siempre presente.
Las napas de agua en todo Estados Unidos han estado disminuyendo y en algunos
casos de forma drástica, por el exceso de consumo. En la zona de Denver, por
ejemplo, algunas ciudades que sólo usan agua de las napas subterráneas se
quedarán sin suministro de agua para 2050.
Uno de los grandes temas es que la agricultura consume la mayor parte del agua.
En Colorado, por ejemplo, el 90%.
TRADUCCION: Silvia Simonetti
Fuente:
Diario «Clarín» Sección “Sociedad”, 23 de octubre de 2007
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