Cáncer
de colon: el 65% consulta tarde
Si se detecta precozmente, es curable
Que
un 65% de las personas con cáncer en el intestino grueso llegue al consultorio
de un gastroenterólogo con un tumor del tamaño de una mandarina, o incluso
hasta de un pomelo, confirma la falta de prevención. Más aún si se tiene en
cuenta que en dos de cada diez de esos pacientes la enfermedad ya se diseminó a
otros órganos o que cada día mueren 17 personas por un mal curable si es
detectado precozmente.
“En general, la población no está lo suficientemente informada como para
prevenir el cáncer de colon. La gente se alarma al ver sangre en la materia
fecal, que es el síntoma más visible, pero la mayoría no consulta porque lo
asocia con hemorroides. En esos casos, y ante cualquier duda, lo mejor es
preguntarle al médico”, señaló el doctor Juan Manuel Gregorio, que con 87 años
recién cumplidos sigue ejerciendo su especialidad, la gastroenterología.
Las recomendaciones para prevenir e identificar a tiempo esta enfermedad, lo que
garantiza un 90% de curación, indican que a partir de los 50 años hombres y
mujeres deben hacerse anualmente un control de rutina. “Así como las personas
saben que tienen que cuidar el colesterol, la presión arterial o el peso, la
población debe entender que ningún control médico es completo si no incluye
un examen colorrectal después de esa edad. Esto, claro, si no hay antecedentes
familiares; si no, a partir de los 40", explicó el doctor Ubaldo
Gualdrini, coordinador de la Campaña de Prevención del Cáncer Colorrectal del
hospital, la Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer (Lalcec) y el Hospital de
Clínicas.
Según precisó Gregorio, siete de cada 10 tumores que se alojan en el lado
izquierdo del intestino grueso, o tumores bajos, se pueden palpar durante el
tacto rectal. Pero advirtió también que se debe tener en cuenta que, en
algunos casos, la enfermedad puede provocar hemorroides "centinela",
indicador de que algo sucede más arriba, en la parte derecha del colon. Esta
porción, la más próxima a la conexión con el intestino delgado, es la más
ancha del intestino grueso, cuya función es segregar moco para lubricar la
materia fecal y absorber los líquidos.
"El cáncer más común es el del lado izquierdo, que en la mayoría de los
casos provoca un sangrado evidente en la materia fecal", indicó Gregorio,
que fue ayudante de la cátedra de fisiología del profesor Bernardo Houssay en
la Universidad de Buenos Aires.
Sin síntomas
Tanto Gregorio como Gualdrini coincidieron en la necesidad de detectar la
enfermedad, especialmente en los pacientes que no tienen síntomas. Para
Gregorio, los 5 a 7 centímetros de diámetro que tiene la parte derecha del
intestino grueso explicaría el gran tamaño que pueden alcanzar los tumores que
se alojan allí y que no logran diagnosticarse tempranamente.
"Aunque esos tumores suelen ser voluminosos, difícilmente provocan
obstrucción intestinal y, de ahí, su silencio sintomático -comentó-. Pero
dado que los tumores tienen ulceraciones que sangran, un síntoma importante
para tener en cuenta es la anemia por pérdida de hierro, que causa palidez,
palpitaciones y fatiga; y cuando aparece malestar o dolor, que suele ser
moderado, llega hasta el ombligo o hacia la zona del hígado."
De allí, indicó, que esos dolores se confundan también con síntomas de mala
digestión y que se atribuyan a algún problema hepático o con la vesícula. En
estos casos, el sangrado tumoral queda oculto en la materia fecal. "Esto
hay que tenerlo muy en cuenta para solicitar el análisis de sangre oculta en la
materia fecal", indicó.
Prueba gratuita
En el hospital Udaondo, Lalcec o el Hospital de Clínicas comenzó a realizarse
este mes un test gratuito a mayores de 50 años que simplifica la detección
rutinaria de sangre en la materia fecal.
Un estudio piloto de prevención y detección de cáncer colorrectal sobre 1500
pacientes de 50 a 75 años demostró que el test inmunológico tiene "una
capacidad predictiva y una validez científica superior a otros ya
realizados", dijo Gualdrini, de la Unidad de Proctología del Udaondo,
donde comenzó a utilizarse la prueba como método de tamizaje (ver infografía).
"La sangre que no se ve es uno de los indicadores que pueden despertar
sospecha", agregó. Si el resultado da positivo, a la persona se le indicará
una colonoscopia, empleando un instrumento llamado colonoscopio, en el que un
tubo flexible con una pequeña cámara en el extremo permite examinar todo el
intestino grueso. El paciente debe prepararse un día antes y el procedimiento
se realiza bajo sedación.
"La colonoscopia se está empezando a reservar sólo para los pacientes que
están en alguno de los grupos de riesgo, como son aquellos con herencia
familiar, poliposis o enfermedad intestinal inflamatoria", indicó
Gualdrini.
La prueba inmunológica, para el especialista, es un adelanto, ya que los
pacientes no necesitan preparación ni dieta especiales, además de tener
ventajas operativas, como no tener que recolectar la materia fecal y llevarla al
laboratorio. "Es un test que se puede hacer masivamente en la Argentina y
sin necesidad de ningún estudio endoscópico", dijo.
En el Udaondo, dos de cada tres pacientes llegan con un cáncer avanzado y
muchas menos posibilidades de curación que cuando la enfermedad se detecta
cuando aún no da síntomas. Pero esto aún no es posible, dado que, como
asegura el responsable de la campaña, "en la Argentina no hay programas de
prevención y detección precoz" del cáncer colorrectal.
Para hacerse la prueba, que cuenta con
el consenso de la Sociedad Argentina de Gastroenterología, la Asociación
Argentina de Oncología Clínica y la Sociedad Argentina de Coloproctología,
hay que pedir turno al (011) 4306-4641/49 internos 177 y 178, o vía e-mail a prevencolon@yahoo.com.ar
o dejar un mensaje en el 15-5475-1836.
Por Fabiola Czubaj de la Redacción
de LA NACION
Fuente:
Diario «La Nación», Sección “Ciencia/Salud”, 30 de octubre de 2007.
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