Formas alternativas de tratamiento

La estimulación ovárica debe ser personalizada a la respuesta de cada paciente

 

"La capacidad reproductiva en la mujer comienza a decaer en forma más notoria a partir de los 37 o 38, hasta que a los 51 o 52 años llega la menopausia", recordó el doctor Norbert Gleicher, experto en reproducción de la Universidad de Yale. Pero son muchas las causas que pueden llevar a que una mujer pierda antes de tiempo su fertilidad. El envejecimiento ovárico precoz es una de ellas, aunque existen otras que junto con ésta integran el grupo de las llamadas fallas ováricas tempranas precoces.

"Esto puede ocurrir por muchas causas: por una cirugía o puede haber fallas que se manifiestan en forma abrupta por problemas emocionales, como ser la pérdida de un familiar", comentó el doctor Sergio Pasqualini, director médico de Halitus.

En el caso de Marcela, hoy de 39 años, fue una endometriosis severa lo que planteó dudas sobre sus posibilidades de lograr un embarazo. "Tenía 31 años cuando con mi marido decidimos buscar un embarazo -contó Marcela-. Pasó el tiempo y no quedabamos, por lo que consultamos con mi ginecólogo que me indicó un par de técnicas de fertilización."

"Nada funcionó." Entonces Marcela llegó al consultorio de Pasqualini. "Intentamos una estimulación ovárica suavecita y no pasó nada; después una más fuerte, a la que mis ovarios decidieron responder sólo con 3 óvulos de mala calidad", recordó Marcela.

"Cuando no funcionan los tratamientos habituales, realizamos formas alternativas de manejo del ovario, buscando respuestas más tranquilas, porque cuando un ovario está perezoso y se le dan dosis altas de hormonas puede responder con óvulos de mala calidad -explicó Pasqualini-. Cada mujer es diferente: lo que anda para una puede no andar para otra."

Después de otro año de estimulaciones ováricas, esta vez más suaves, y de un tratamiento de fertilización asistida, Marcela finalmente logró el embarazo. El 18 de marzo de 2004 nació Tadeo. "Cuando empecé a buscarlo mis amigas eran solteras, pero en el transcurso de esos 3 años, se casaron, tuvieron hijos, y para mí era muy duro -recordó Marcela-. Pero valió la pena."

 

Fuente: Diario «La Nación», Sección “Ciencia / Salud”, 02 de diciembre de 2007.

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