La
legalización de la "muerte digna" en Río Negro levantó polémica
FUE
APROBADA POR UNANIMIDAD, PERO HAY SECTORES QUE LA RECHAZAN
Por:
Valeria Román
En
la provincia de Río Negro se sancionó una ley que tiene en cuenta el derecho
de cada persona a decidir bajo qué condiciones quiere seguir viva. Se trata de
la ley de "muerte digna", por la cual los pacientes con enfermedades
irreversibles y terminales podrán manifestar su rechazo a procedimientos médicos
que les resulten desproporcionados y les produzcan dolor.
La ley fue sancionada el jueves por unanimidad. Ya había recibido su aprobación
el 5 de julio durante la primera vuelta por parte de la Legislatura rionegrina,
que es unicameral. Esto ocurrió pese a que el obispado católico de Río Negro
había enviado una carta en la que advertía que "no se debe adelantar la
muerte, sino cuidar los últimos momentos de la vida con total respeto".
Durante los últimos cinco años, la norma se había debatido a través de foros
públicos, según contó a Clarín la autora del proyecto, la legisladora
Marta Milesi. Aclaró que la ley no autoriza la eutanasia. "Sólo permitirá
que todo adulto que se encuentre en estado terminal pueda manifestar su voluntad
de rechazar métodos cruentos", explicó. "No se trata de dejar
morir a la persona sino de permitir que muera en condiciones dignas".
El rechazo incluye procedimientos quirúrgicos, de hidratación y alimentación,
y de reanimación artificial, "cuando sean extraordinarios o
desproporcionados a las perspectivas de mejoría y produzcan dolor y/o
sufrimiento desmesurado", según dice textualmente la ley.
La norma resulta interesante ya que no deja de lado los cuidados paliativos que
sirven para controlar síntomas y aliviar dolores. Establece que todos los
hospitales públicos y privados deberán contar con programas de cuidados
paliativos y de atención domiciliaria, como un modo de garantizar confort.
"Es una ley muy necesaria. Se sancionó en Río Negro y debería hacerse lo
mismo a nivel nacional", señaló Ignacio Maglio, quien colaboró en la
redacción de la norma, y está a cargo del servicio jurídico del Hospital Muñiz
de Capital y de Fundación Huésped. "La industria del juicio llevó a que
los médicos actúen a la defensiva y realicen prácticas para prolongar la vida
que llevan al encarnizamiento", comentó.
"Frente a hospitales fríos y sórdidos, mucha gente prefiere morir
acompañado por sus seres queridos. Por eso, la ley obliga a poner más en
órbita a los servicios de cuidados paliativos", dijo.
En tanto, José Alberto Mainetti, director
del Instituto de Bioética y Humanidades médicas de la Fundación Mainetti, de
La Plata, opinó que la ley de la muerte digna asegura "el ejercicio de
la ciudadanía bioética: les devuelve protagonismo a los pacientes, que pueden
expresar su deseo sobre cómo quieren morir".
Antecedentes
En 1983,
una joven de 25 años, Nancy Cruzan,
tuvo un accidente automovilístico que la dejó en estado vegetativo. Sus padres
pidieron autorización a la Corte Suprema
de Missouri, en los Estados Unidos,
para quitarle el tubo de alimentación. El pedido fue denegado, porque se
consideró que no había pruebas de que la joven hubiese estado de acuerdo.
Hasta que una antigua amiga recordó una conversación en la que la joven dijo
que si cayese en un estado sin conciencia, no querría ser mantenida viva. La
Corte de Missouri aceptó esa prueba y se la dejó morir. El caso conmovió al
país. Hoy, rige una norma que obliga a que las personas que entran en un
hospital deben expresar su voluntad anticipada.
En la Argentina, en 1995
hubo otro caso de negativa al tratamiento. Angel
Fausto Parodi se negó a que le
amputaran una pierna (ya le habían operado la otra) en un hospital de Mar del Plata. El juez y bioeticista Pedro Hooft aceptó la decisión
del paciente, quien no fue operado y finalmente falleció.
En 2006, una jueza de Neuquén dispuso
que un nene de 11 años, que estaba en un estado terminal, no fuese sometido a tratamientos invasivos de terapia intensiva, según
el pedido de los padres.
A
favor y en contra
A favor
Pedro Federico Hooft
Asociación Argentina de Bioética
La "declaración de voluntad
anticipada" es útil para que los pacientes frente a futuros estados
clínicos irreversibles puedan rechazar tratamientos desproporcionados.
No debe ser confundida con la eutanasia, con la que no estoy de acuerdo.
En contra
Gerardo Perazzo
Cirujano y profesor de la UCA
Creo que la nueva ley de Río Negro no hacía falta. Porque la mayoría de los médicos queremos que los pacientes mueran
dignamente. En realidad, esta ley abre el juego para la eutanasia al
permitir el retiro del soporte vital.
Fuente: Diario «Clarín»,
sección “Sociedad”, 01 de diciembre de 2007.
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