La
intervención de la cordobesa de 17 años se hizo en La Plata y duró cinco
horas.
Por: Mónica
Galmarini
"Cuando
la llevaban al quirófano me hizo una seña con las manos para decirme que iba
hacia ese camino que necesitaba". Después de tres años de vencer una
ardua lucha en los Tribunales de Córdoba, "Nati" (17) fue operada con
éxito en la Plata para adaptar sus genitales masculinos a los de una mujer.
Es la primera vez en el país que un menor obtiene una autorización judicial
para ese tipo de intervención. En poco meses, además, "Nati" tendrá
un nuevo documento de identidad con los dos nombres femeninos que eligió para
dejar atrás el de fantasía.
"Para ella fue muy duro sobrellevar la permanente opresión de una sociedad
inmadura. Superó muchas barreras de discriminación para llegar hasta acá",
dijo a Clarín su madre, Alicia, en la entrada de la clínica "Eco
Ber".
Hace 60 días "Nati", a quién le diagnosticaron disforia de género
(un desacuerdo profundo entre el sexo físico y el que la persona siente como
propio), comenzó a recibir un tratamiento prequirúrgico. El domingo quedó
internada. La operación, a cargo de diez especialistas, se realizó el lunes
a la tarde. Durante cinco horas los médicos completaron la transformación
genital. Le extirparon los testículos y el pene. Con esa piel, le crearon
una cavidad vaginal. El glande fue transformado en un clítoris femenino.
Según los especialistas, esa técnica le permitirá una "vida sexual
plena" como mujer. En la adaptación, la uretra quedó reducida y
reposicionada para permitir que pueda orinar como una mujer. Hace un año,
"Nati" había comenzado con el cambio de cuerpo con una cirugía de
implantes mamarios.
Apenas salió del efecto de la anestesia "Nati" demostró alivio.
"Ya está, no veía la hora de que me operaran", le escucharon
decir sus padres.
La chica permanecerá internada unos diez días. En ese período deberá estar
en reposo absoluto, según la explicación del jefe del equipo que la operó, César
Fidalgo. Luego, "Nati" se quedará en La Plata hasta fin de mes para
controles médicos semanales.
Los gastos de la operación -unos 20 mil pesos- fueron financiados por la
Administración Provincial del Seguro de Salud (APROSS) de Córdoba, a la que su
madre es afiliada, aunque Fidalgo -que sigue el caso desde hace varios años- no
cobró.
Alicia -una docente de Lengua y Literatura- contó que su hija terminará el
secundario recién en 2008 porque este año no pudo estudiar. "Fueron meses
de trámites tortuosos. Pericias, entrevistas y audiencias judiciales".
"Nati" es una ferviente protectora del medio ambiente y desde chica
eligió la dieta vegetariana. La espera alguna carrera universitaria en
Humanidades. Hace un tiempo "quería ser psicóloga", contó Alicia.
Su papá, Javier, es médico cardiólogo y la acompañó en la primera noche
después de la cirugía. Sus hermanos -un varón de 21 y otra mujer de 15- no
dejaron de mimarla.
Para "Nati" quedó atrás un camino de incomprensible dolor.
A los 13 años reveló a sus padres un secreto difícil de contar y que escondía
detrás de una mirada triste. "Yo soy una mujer, me siento como una mujer y
no lo quiero ocultar más", les dijo. Tres autoagresiones la pusieron al
borde de la muerte, cuando la angustia pareció ganarle la batalla. "Ahora
miramos para adelante. Estamos felices, porque ella es feliz", sonrío su
madre.
Fuente:
Diario «Clarín», Sección “Sociedad”, 05 de diciembre de 2007.
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