INVESTIGACION
DE LA UNIVERSIDAD DE WASHINGTON
Identificaron
un conjunto de genes que ayudarían a frenar el proceso de envejecimiento
Están
presentes en un gusano y en un hongo de la levadura. Y 15 de ellos, también en
los humanos.
Un
equipo de científicos estadounidenses anunció haber identificado una serie de
25 genes que regulan el ciclo de vida de dos organismos, separados por más
de 1.500 millones de años de cambio evolutivo. En un informe sobre su
investigación, publicado en la revista especializada Genome Research,
investigadores de la Universidad de Washington, con sede en Seattle, y de otros
organismos académicos indicaron que al menos 15 de esos genes tienen versiones
similares a las de los seres humanos. Eso sugiere que existe la posibilidad
de guiar a esos genes para que frenen el proceso de envejecimiento y los
problemas de salud vinculados con la edad, explicaron los expertos.
Los dos organismos utilizados en el estudio son el hongo unicelular de la
levadura y el gusano C. Elegans, que frecuentemente se usan en los estudios de
tipo geriátrico. Según explicaron los científicos en su trabajo, el hecho de
que se hayan descubierto los mismos genes en ambos es muy importante para
futuras investigaciones sobre temas relacionados con el envejecimiento.
La importancia, agregaron, se basa en el hecho de que ambos están muy separados
en la escala evolutiva, todavía más lejos que entre los gusanos y los seres
humanos. Eso, junto con la presencia de genes similares en el hombre, es un
indicador de que podrían regular la longevidad humana, manifestaron.
"Los gusanos y los humanos son más parecidos entre sí en la escala
evolutiva que los gusanos y la levadura", dijo Erica Smith, la autora
principal del estudio en un artículo del diario británico The Guardian.
Y agregó: "Pensamos que si un gen en particular modula el envejecimiento
tanto en los gusanos como en la levadura, hay una buena chance de que ese gen
juegue un rol similar en los seres humanos".
"Ahora que sabemos cuáles son realmente estos genes, tenemos objetivos
potenciales que buscar en los seres humanos", señaló por su parte Brian
Kennedy, profesor auxiliar de bioquímica de la Universidad de Washington, otro
de los autores del estudio.
"Esperamos que en un futuro podamos influir en esos objetivos y prolongar
no sólo la longevidad, sino también aumentar el período de vida en que una
persona puede mantenerse saludable y no sufrir las enfermedades propias de la
vejez", agregó.
Los científicos indicaron en su estudio que también descubrieron que algunos
de los genes del envejecimiento están vinculados a una reacción clave del
organismo a los nutrientes. Ese descubrimiento es una nueva evidencia que respalda
la teoría de que el consumo de calorías y la reacción a los nutrientes
inciden en la longevidad, y que una restricción dietética puede aumentar
la vida de una persona.
"En última instancia, lo que quisiéramos lograr sería replicar los
efectos de la restricción dietética a través de un medicamento", señaló
Matt Kaeberlein, profesor de patología de la Universidad de Washington y
participante en el estudio.
"La mayoría de la gente no quiere reducir su dieta de forma demasiado drástica
para vivir un poco más. Pero, tal vez en el futuro, sea posible que podamos
lograr lo mismo con una píldora", añadió el especialista.
De los 276 genes que se sabe están involucrados en el proceso de envejecimiento
de los gusanos, los investigadores hallaron que solamente 25 de ellos estaban
presentes en la levadura. Del estudio también se desprende que muchos de los
genes estaban relacionados a señales químicas gatilladas por la comida.
Algunos estudios previos ya habían mostrado claramente que la drástica reducción
de calorías en un organismo puede prolongar la vida, aunque muchas veces a
expensas de la fertilidad
Fuente:
Diario «Clarín», Sección “Sociedad”, 14 de marzo de 2008.
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