La Justicia francesa sobreseyó a una mujer que ayudó a su hijo a morir

 

LA EUTANASIA ESTA PROHIBIDA EN FRANCIA

El joven tenía 22 años y estaba tetrapléjico, mudo y casi ciego. Su madre le suministró una droga que lo dejó en coma y debió ser asistido por un respirador. Su médico, que desconectó la máquina, tampoco será enjuiciado.



Durante meses, los franceses escucharon asombrados sobre el caso de Vincent Humbert, un joven de 22 años que había quedado tetrapléjico, mudo y casi ciego por un accidente de tránsito y que tras años de penuria suplicaba que lo ayudaran a morir. Sin solución a la vista,  su madre y su médico se arriesgaron a ser condenados y lo asistieron para cometer suicidio. Hoy, la Justicia de Francia decidió que ninguno sea llevado a juicio.

A pesar de que el suicidio asistido está penado por ley en Francia, la jueza Anne Morvant sobreseyó a los dos acusados. Según dijo, su decisión se basó en una cuestión moral y no legal.

La magistrada hizo lugar al pedido del fiscal de Boulogne sur Mer, Gerald Lesigne, quien había solicitado en enero que el caso fuera desestimado y los acusados, sobreseídos debido a las "circunstancias particulares" a las que se vieron sometidos al cometer el delito.

Al parecer, tanto la jueza como el fiscal, tuvieron en cuenta que en abril de 2005 Francia adoptó una ley sobre "el acompañamiento del fin de la vida" que si bien, no legaliza la eutanasia, sí define el derecho a "dejar morir" a los enfermos sin esperanza de curación o en fase terminal.

El caso de Vincent, que con el fallo de hoy reabrió el debate sobre la eutanasia, conmovió a todo el país. En especial, cuando Marie Humbert, la madre del joven habló sobre las penurias de su hijo y anunció por televisión que iba a ayudarlo a suicidarse.

Marie Humbert sabía muy bien de lo que hablaba. Hacía tres años que su vida y la de su hijo habían cambiado para siempre. Era el año 2000 y Vincent fue víctima de aquel terrible accidente de tránsito que cercenó su futuro.

El joven hizo varias presentaciones legales y hasta llegó, en noviembre de 2002, a escribirle al presidente de Francia, Jacques Chirac, para que se ocupara de su caso y le garantizaran su derecho a morir dignamente.

Desahuciado y sin respuestas, Vicent le pidió ayuda a su madre y a su médico, el doctor Frederic Chaussoy.

Tras debatirlo arduamente con su familia y un equipo médico, Marie Humbert decidió dar el primer paso y el 24 de septiembre de 2003 le suministró a Vincent un barbitúrico que lo dejó en coma. Luego, el joven fue llevado a la sala de terapia intensiva a cargo del doctor Chaussoy quien dos días después lo desconectó del respirador que lo mantenía con vida.

Después de ser investigados por “envenenamiento premeditado”, un delito que podría haberlos llevado a la cárcel de por vida, ambos fueron acusados de "administración de sustancias tóxicas" y podrían haber sido condenados a cinco años de prisión.

Al enterarse sobre la medida, el doctor Chaussoy dijo que el fallo de la jueza es una muestra de la” justicia humana” y agregó que no se arrepiente de nada. “Haría lo mismo una vez más. Uno está allí para ayudar, curar y aliviar el sufrimiento”, cita el diario Le Monde.

Su madre, Marie Humbert, se lamentó de que la jueza no se hubiera pronunciado sobre el problema de fondo: la prohibición de la eutanasia en Francia. Y prometió que seguirá luchando por la ley Vincent Humbert, que autorizaría el suicidio asistido en ciertos casos.

Según un sondeo realizado tras la muerte de Humbert, el 86% de los franceses desearía tener la libertad de morir si se encontrase en una situación similar.

En Europa, las legislaciones sobre la cuestión son dispares y en general, la práctica sigue siendo tabú. Algunos países admiten implícitamente el "suicidio asistido" pero Holanda y Bélgica son los únicos países que legalizaron la eutanasia con restricciones.

Fuente: Diario «Clarín», Sección Internet “Último momento”, 27 de febrero de 2006.

 

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