Por:
PARIS Y AMBERES. DPA, ANSA Y AFP.
Chantal
Sébire, la mujer que sufría de un tumor incurable y a quien la Justicia de
Francia acababa de negarle ayuda para morir, fue hallada ayer sin vida en su
casa de Plombières-les-Dijon, en el centro-este del país. Horas antes, en
Amberes, allegados al escritor belga Hugo Claus, varias veces candidato al
Premio Nobel, habían informado de su muerte, tras haber pedido que se le
practicara la eutanasia, que en Bélgica sí está permitida.
Sébire, una ex profesora de 52 años, madre de tres hijos, sufría desde hacía
ocho años de un tumor degenerativo extremadamente raro, un
estesiomaneuroblastoma o neuroblastoma olfativo, del que sólo se han registrado
200 casos en todo el mundo en los últimos veinte años. La enfermedad, que la
desfiguraba y le causaba dolores atroces, le había destruido los sentidos del
olfato y del gusto, y le había causado ceguera.
La mujer deseaba que se la ayudara a morir y, respaldada por sus hijos,
reclamaba que se permitiera que su médico de cabecera, el doctor Emmanuel
Debost, le suministrara una dosis mortal de pentotal. Tras recurrir a la
Justicia, hace unas semanas había hecho público su caso, además de escribir
al presidente Nicolas Sarkozy.
Precisamente el lunes, el Tribunal de Gran Instancia de Dijon le había
denegado el derecho a la eutanasia, por entender que violaba el código de
deontología médica, que prohíbe a los médicos el provocar deliberadamente la
muerte, y el código penal, que castiga la provocación al suicidio.
En Francia sólo está permitido el derecho a "dejar morir", es decir,
a suspender los tratamientos y la medicación, lo que se denomina como eutanasia
pasiva. Tras el rechazo de su petición, Sébire dijo que no quería irse a
Bélgica, Suiza u Holanda, donde la eutanasia no está penalizada. "Quiero
morir en mi propia cama", expresó.
Su caso generó posiciones encontradas en el gobierno. El presidente Sarkozy
descartó la posibilidad de una reforma legislativa. Pero el canciller Bernard
Kouchner, cofundador de la organización Médicos Sin Fronteras, se manifestó a
favor de hacer una excepción: para él, facilitar el deseo de Sébire era
"humano y necesario".
Ayer mismo, antes de conocerse la noticia de la muerte de Sébire, Sarkozy había
recibido a su médico, en una audiencia conjunta con el profesor Arnold Munnich,
consejero del presidente, y con el profesor Daniel Brasnu, jefe de
otorrinolaringología y de cirugía cervicofacial del Hospital Georges Pompidou,
especialista en la enfermedad que la afectaba. Sarkozy había solicitado a
Munnich "una nueva opinión" sobre su caso, por parte de un consejo de
profesionales "del más alto nivel".
Las causas de la muerte de Sébire "son por el momento indeterminadas -señaló
el fiscal de Dijon, Jean-Pierre Allachi-. Vamos a tomar varias muestras y a
realizar análisis. Sabremos más mañana" (por hoy).
Hugo Claus, el escritor más premiado de Bélgica, murió a los 78 años en
un hospital. La noticia fue difundida por su editorial, De Bezige Bij:
"En nombre de la familia comunicamos que el escritor, pintor y cineasta
Hugo Claus falleció en el Hospital Middelheim, en Amberes. Claus padecía la
enfer medad de Alzheimer. El mismo determinó el momento de su muerte y pidió
la eutanasia".
En julio de 2006, su esposa, Veerle De Wit había enviado un mail a sus amigos,
donde les contaba que la enfermedad de Claus era irreversible. La carta añadía
que pasaría de la mejor manera posible los momentos de lucidez que le quedaban,
y que decidiría por sí mismo cuándo era suficiente, en el momento
oportuno".
"Lo conocía lo suficientemente bien como para saber que quería morirse
con orgullo y dignidad", declaró el ministro flamenco de Cultura, Bert
Anciaux.
Desde que fue aprobada la eutanasia en Bélgica, los casos han ido creciendo:
24 en 2002; 235 en 2003, 349 en 2004; 393 en 2005; y 429 en 2006. Pero de todos
modos, representan menos del 0,5% de todos los decesos. El 80% corresponde a
flamencos y el 20% a francófonos.
Fuente:
Diario «Clarín», Sección “Sociedad”, 20 de marzo de 2008.
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