Después
de un largo y polémico debate, la Justicia francesa sobreseyó la causa abierta
por la muerte en 2003 de un joven tetrapléjico de 22 años que había suplicado
el derecho a poner fin a su vida y que finalmente falleció con la ayuda de su
madre y su médico, en un acto que relanzó el debate sobre la eutanasia en ese
país.
Vicent
Humbert, quien se desempeñaba como bombero voluntario, quedó tetrapléjico,
mudo, casi ciego, y sin los sentidos del olfato y del gusto, tras un accidente
de tránsito en 2000. Tres años más tarde falleció en un hospital
especializado en tratamientos neurológicos, en Berck sur Mer, al norte de
Francia, después de haber solicitado en numerosas ocasiones, incluso en una
carta al presidente de ese país, Jacques Chirac, el derecho a terminar con su
sufrimiento.
El
enfermo fue ayudado a morir por su madre, Marie Humbert, de 51 años, quien le
inyectó un producto tóxico que lo dejó en coma profundo, y por su médico,
que terminó desconectando el respirador artificial dos días después. “Voy a
marcharme en una fecha que sólo mi madre y yo conocemos y hemos escogido”,
dijo el joven en una carta que había dejado en aquel momento.
En un
principio, la madre fue detenida por “intento de asesinato”, pero luego,
ella y el médico fueron acusados de “administración de sustancias tóxicas”
y podrían haber sido condenados a cinco años de cárcel por “envenenamiento
con premeditación”. Sin embargo, el juez siguió la indicación del fiscal,
quien solicitó en enero pasado que el caso fuera sobreseído debido a sus
“circunstancias particulares”, aunque los actos cometidos sigan siendo
ilegales en ese país, donde se equipara la eutanasia a la figura de homicidio.
En abril
del año pasado, Francia creó una ley sobre “el acompañamiento del fin de la
vida”, que no legaliza la eutanasia pero sí define el derecho a “dejar
morir” a los enfermos sin esperanza de curación o en fase terminal.
Según un
sondeo realizado tras la muerte de Humbert, un 86 por ciento de los franceses
desearía tener la libertad de morir si se encuentra en la situación de este
joven tetrapléjico. En Europa, las legislaciones sobre la cuestión son
dispares y en general la práctica sigue siendo un tema tabú. Algunos países
admiten implícitamente el “suicidio asistido”, pero Holanda y Bélgica son
los únicos que legalizaron la eutanasia con restricciones.
Fuente:
Diario «Página 12», Sección “Sociedad”, 28 de febrero de 2006.
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