El
niño Brian Ezequiel Andrade, de siete años, murió por un ataque cardíaco en
la sala especial del hospital de Puerto Madryn, en la provincia de Chubut, donde
se encontraba desde hace casi tres años sobreviviendo con un respirador
artificial, informaron fuentes de ese centro asistencial.
Brian permanecía en ese estado tras ser atropellado en la calle por un vehículo
el 13 de abril de 2005. El chico tenía cuatro años e intentó cruzar solo,
aparentemente tras soltarse de la mano de un familiar, la avenida Del Trabajo de
Puerto Madryn, una arteria muy transitada. Fue embestido por un automóvil
Peugeot 504. Desde entonces quedó sumido en lo que los médicos definieron como
"estado vegetativo persistente".
La situación de Brian cobró una fuerte repercusión pública cuando los
directivos del hospital les solicitaron a los padres el consentimiento para
desconectar el respirador que lo mantenía vivo, tras considerar que técnicamente
el niño había ingresado en una muerte cerebral irreversible.
El padre, José Luis Andrade, comenzó entonces una campaña sobre fines de 2006
para evitar que su hijo fuera desconectado, reclamo que fue atendido por las
autoridades provinciales: fue el propio gobernador Mario Das Neves quien garantizó
la continuidad de la asistencia respiratoria en el hospital madrynense.
Los médicos fundaron su pedido en que la situación de Brian era irreversible,
pues estaba seccionada la cabeza del cuerpo, producto del accidente automovilístico
que padeció el paciente, y ante la necesidad de ocupar el espacio físico y el
propio respirador, un aparato demandado por las emergencias.
Si bien el tiempo terminó dándoles la razón a los médicos, el caso despertó
un gran debate sobre las decisiones que ubican a la ciencia al borde de sus límites,
a punto tal que se constituyó un comité de bioética en el propio hospital
para analizar el caso.
Incluso se analizó el traslado del chico al Hospital Garrahan de Buenos Aires,
para ser sometido a estudios que determinaran si tenía posibilidades de
recuperarse de su estado. El Diario de Madryn, citando fuentes médicas
del hospital, indicó que, como primera reacción ante la muerte de su hijo, los
padres acusaron a los profesionales de "dejarlo morir", pero luego habrían
reconsiderado esa posición.
Fuente:
Diario «Clarín», Sección “Sociedad”, 07 de abril de 2008.
.![]()