Le aplicaron en una
farmacia un medicamento para curar úlceras.
Julio
Aiub Morales.
LA RIOJA. CORRESPONSAL
Una
mujer de 32 años, madre de cinco hijos y embarazada de un sexto, murió víctima
de una inyección abortiva colocada de manera clandestina en una farmacia céntrica
de esta ciudad. Por la muerte de Angélica Pintos están detenidos Juan Carlos
Moreno (42), Marcela del Carmen Tanquía y Hugo Ricardo Moreno.
La historia de la muerte de Angélica mezcla la sordidez y un agudo
problema social por el uso generalizado de abortivos. Juan Carlos Moreno es cuñado
de Angélica y presumiblemente había engendrado un hijo con ella. El otro
Moreno detenido, sin parentesco con Juan Carlos, es propietario o responsable de
la farmacia donde se le vendió e inyectó una droga abortiva que sería
misoprostol. La mujer detenida trabaja en la farmacia y habría aplicado la
inyección a la joven madre.
Angélica fue encontrada muerta en la mañana del pasado sábado en un
callejón del parque industrial de esta ciudad. La policía determinó que
no había muerto allí y la policía técnica judicial confirmó que la muerte
no había sido natural. Las investigaciones señalaron que Angélica había
salido de su casa del barrio Nueva Esperanza el viernes a la tarde. "Vuelvo
en un rato" le dijo a su madre, María Esther Rearte. Por la noche, su
hermana hizo la denuncia en la Policía. Al otro día, a las 9 de la mañana,
hallaron su cuerpo.
Al parecer, Angélica en realidad había ido a ver a Juan Carlos Moreno
para informarle que estaba embarazada, de tres o cuatro semanas. Con él habrían
acordado efectuar un aborto para evitar el problema familiar que desataría
la paternidad de la criatura.
La pareja fue entonces hasta una farmacia del pasaje Diaguita, a sólo
cuatro cuadras de la Casa de Gobierno. Allí, en un pequeño salón lateral,
recibió el medicamento pero al parecer tuvo una reacción adversa y murió
prácticamente en forma inmediata.
Ante ello, los dos Moreno y Tanquía deliberaron sobre qué hacer.
Finalmente, pasada la medianoche, sacaron el cuerpo de Angélica en una vieja
moto azul que conducía Juan Carlos; Tanquía sostenía el cuerpo de la
mujer desde atrás.
El Ministerio de Salud Pública analizaba ayer la habilitación de la
farmacia. Sucede que el suministro de misoprostol para efectuar abortos
clandestinos es más frecuente de lo que se cree.
La doctora Soledad Carrizo de Boiero, jefa del Servicio de Neonatología
del hospital regional Vera Barros, dijo a Clarín que la vida de las
pacientes "dependen de la dosis que se suministre" y si bien hasta
ahora no conocía un caso de muerte por uso de misoprostol, lo dio como posible.
La droga destinada a curar úlceras, provoca los síntomas de un aborto
espontáneo.
La Policía Técnica Judicial analiza el cuerpo de Angélica para
determinar cómo actuó el medicamento para producir la muerte. La doctora
Boiero dijo que la droga está indicada para el tratamiento de la úlcera péptica
pero se la utiliza ilegalmente como abortiva.
La profesional junto a otros colegas hizo un estudio llamado
"Fisiopatía por misoprostol. Un problema social" en el que se
estudiaron 7.049 partos en 3 años y medio.
Muchos de los nacidos fueron afectados con el Síndrome de Moebius y con
otros defectos congénitos, como reducción de brazos, piernas, dedos.
Según estadísticas del servicio de Tocoginecología del hospital Vera
Barros, "durante 2003 y 2004, fueron internadas 1772 pacientes para ser
atendidas después de sufrir un aborto".
Medicamento
polémico y peligroso
El
misoprostol es una droga que en la Argentina, según la Administración Nacional
de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) sólo se puede
vender bajo receta archivada a pacientes con artritis reumatoidea y con
riesgo de sufrir gastritis.
Sin embargo, por otra de sus propiedades, se
usa también para inducir abortos clandestinos. En embarazadas, puede
provocar y acelerar contracciones y producir hemorragias de alto riesgo.
Llegó al país en 1989 y desde entonces no
hizo más que generar polémicas. A mediados de los años 90 llegaron
denuncias a ANMAT sobre casos de mujeres que la habían tomado mientras estaban
embarazadas y que habían tenido bebés con malformaciones. Por eso ahora
se específica como contraindicada para mujeres en edad fértil.
Se comercializa en 72 países y desde que se
divulgó el boca a boca de sus características abortivas, su uso ilegal es
creciente. Y muy peligroso.
Fuente:
Diario «Clarín», Sección “Sociedad”, 01 de Marzo de 2006.
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