El
acto de correr el velo
Opinión
Por
Jonathan Kogan
Para LA NACION
Hablar
de VIH obliga a enfrentarse con los propios prejuicios, a hablar de cosas de las
que muchos prefieren no hablar: de diversas formas de ejercer la sexualidad, de
inequidades de género, de desigualdad en el acceso a los sistemas de salud e
información. Se define develar como el acto de correr el velo, de mostrar lo
que estaba oculto.
Develar un diagnóstico de VIH y contar a otro que uno vive con VIH implica
exponer y exponerse a los recelos, la discriminación que, a 25 años del
descubrimiento del virus, sigue rodeando a la epidemia del sida.
El prejuicio, el temor y la ignorancia transformaron al VIH en un descrédito y
a los pacientes, en culpables. El estigma lleva a la falta de información sobre
el VIH, sobre cómo se transmite y colabora en la expansión de la epidemia.
En Fundación Huésped entendemos el develamiento como un proceso vinculado no sólo
con la forma en que cada uno construye su relación con el VIH, sino también
con cómo hacer frente a las construcciones sociales que lo rodean. Es un
proceso que lleva tiempo, que depende de decisiones individuales, de la forma en
que cada uno conoció su diagnóstico, del marco de contención, entre otros.
Trabajar sobre el develamiento implica colaborar en la construcción de un
proceso individual, pero también trabajar sobre la trama social y sobre los
prejuicios que obligan a que el develamiento tenga que ser todavía un tema de
debate, en lugar de una conversación cotidiana.
El autor es licenciado y miembro del equipo de Salud Mental de la Fundación
Huésped.
Fuente:
Diario “La Nación”, Sección “Información General”, 02 de mayo de
2008.
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