Los
padres españoles ya pueden seleccionar hijos que sean donantes para sus
hermanos.
Por
Emilio de Benito *
Desde Madrid
Unas
150 familias podrán iniciar ya –sólo falta que la ley se publique en el
Boletín Oficial– los trámites para tener un hijo que, además de nacer sano,
sirva como donante para tratar a su hermano enfermo, indicó la ministra de
Sanidad, Elena Salgado. La funcionaria hizo estas declaraciones después de que
el Congreso aprobara “con un amplio consenso” la Ley de Reproducción Humana
Asistida. El permiso deberá darlo “caso a caso” la Comisión de Reproducción
Humana Asistida. Votaron en contra el Partido Popular, que calificó esta
posibilidad de “eugenésica”, y Unión Democrática de Catalunya
(democristianos). La ley completó su tramitación eliminando prácticamente
todas las enmiendas introducidas en el Senado, en una votación en la que la
ausencia de diputados del socialismo permitió que el PP sacara adelante sus
propuestas.
La ministra resumió las novedades de la ley: amplía la posibilidad de
investigar con embriones –la última ley, de 2003, del PP, sólo dejaba
hacerlo con los congelados antes de esa fecha–; abre la posibilidad a que se
fecunden más de tres óvulos –con ello se evita que la mujer tenga que
someterse a varios procesos de extracción ovárica– y facilita que los
embriones sobrantes “puedan destruirse o donarse” para la investigación. Se
mantiene la prohibición de la clonación reproductiva. La regulación de la
llamada clonación terapéutica se deja para una futura Ley de Biomedicina.
La norma representa un nuevo punto de fricción entre el Estado español y la
Iglesia Católica, que tiene como antecedentes la reforma a la Ley de Educación
–que eliminó la obligatoriedad de la enseñanza religiosa– y el matrimonio
entre personas del mismo sexo.
La ministra Salgado calificó la norma de “muy garantista”, pero a la vez
“abierta”. “No hace falta un desarrollo reglamentario” para que los
padres seleccionen embriones para tener hijos que, además de no heredar una
enfermedad genética, puedan servir como donantes “de terceros”
–generalmente, un hermano que tenga una enfermedad–, explicó la ministra.
Por ello, en cuanto la ley sea publicada, las familias que tengan esta necesidad
podrán iniciar los trámites. Los casos se estudiarán uno a uno, y la Comisión
Nacional de Reproducción Asistida los aprobará, para que los lleven a cabo las
autoridades autonómicas, dijo Salgado.
El procedimiento se denomina diagnóstico genético preimplantacional con fines
terapéuticos para terceros. Permite definir previamente al implante de los
embriones si éstos son aptos para que en un futuro puedan utilizarse tejidos
del niño, cuando nazca, para asistir terapéuticamente a un hermano enfermo.
La portavoz del PP, Mercedes Roldós, defendió la vuelta a la ley de 2003
afirmando que la nueva norma no tiene “justificación clínica ni demanda
social”. Es un “giro hacia el mercantilismo del cuerpo humano” y abre la
puerta a “prácticas eugenésicas”, dijo la diputada. En las enmiendas que
había introducido en el Senado, el PP eliminaba la posibilidad de nuevas
donaciones de embriones para investigar.
Los argumentos de Roldós coinciden con los de la Conferencia Episcopal. En una
nota del 9 de febrero, cuando se tramitaba la ley en el Congreso, la Iglesia
afirmaba que “se posibilita la selección eugenésica en nuevos campos, como
el de la producción de los llamados bebés-medicamento”. “Se posibilita la
comercialización, tráfico y uso industrial de los embriones humanos llamados
sobrantes de las prácticas de reproducción, ya que no se establece restricción
alguna para investigar con ellos, ni se pone límite alguno eficaz a la cantidad
que de tales embriones se pueda generar”, decía la nota. Esta coincidencia en
los argumentos fue destacada por Carmen García Suárez, de Izquierda Verde.
“Se debe legislar con leyes laicas. Quien no quiera utilizar (las
posibilidades de la ley), que no las utilice”, dijo.
* De El País de Madrid. Especial para Página/12.
Fuente:
Diario «Página 12», Sección “Sociedad”, 12 de Mayo de 2006.
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