Por
primera vez en 25 años de la historia del sida, la incidencia de los nuevos
infectados por el virus del VIH parece estabilizarse a pesar de que la pandemia
global tendrá aún un profundo y prolongado impacto, anunció el informe anual
sobre la epidemia global de sida de la ONU divulgado ayer. En el mundo, las
estimaciones indican que 38,6 millones personas tienen VIH. De ese total, en la
Argentina se estima que son 130 mil las personas infectadas con el virus.
“El
nivel de incidencia del VIH se cree que llegó a un pico a finales de los ’90
y que se estabilizó luego, sin mostrar una incidencia creciente en varios países”,
afirma la agencia Onusida. El documento destaca “importantes progresos” en
los últimos cinco años, luego de que una cumbre de la ONU en 2001 fijara un
plan de objetivos para 2015 a fin de contener y comenzar a lograr un retroceso
de la epidemia. Sin embargo, existe aún “una extraordinaria diversidad” en
la epidemia, con una mezcla de éxitos y fracasos, indica el informe, que señala,
además, que la enfermedad está expandida de forma predominante por el sexo
entre heterosexuales.
Respecto
de la Argentina, el informe, en el que se incluyen datos aportados por 130 países,
señaló que las defunciones por sida fueron 4300. También, como indicadores de
progreso del país, hay un 87 por ciento de mujeres embarazadas que reciben
tratamiento antirretrovírico para reducir la transmisión maternoinfantil y hay
un 81 por ciento de mujeres y varones infectados por el VIH que reciben terapia
antirretrovírica. Por otra parte, dentro del porcentaje de poblaciones más
expuestas que se benefician con programas de prevención hay un 93 por ciento de
consumidores de drogas intravenosas, un 30 por ciento de varones que tiene
relaciones sexuales con varones y un 30 por ciento para profesionales del sexo.
El estudio señala que los fondos procedentes de fuentes nacionales
desembolsados por los gobiernos para el sida fueron 115.164.000 de dólares.
Desde
que fue reconocido por primera vez en 1981, el sida mató a más de 25 millones
de personas, afirma Onusida, mientras que el VIH que precede al sida infectó a
65 millones de personas en el mismo período. El año último, el sida se cobró
la vida de 2,8 millones de personas y más de 4,1 millones fueron nuevos
infectados.
En el
Caribe, los niveles de infección por el VIH disminuyeron en zonas urbanas de
Haití y en las Bahamas, mientras que permanecieron estables en República
Dominicana y Barbados. Sin embargo, estos progresos no han sido suficientes para
que el Caribe deje de ser la segunda región más afectada del mundo.
En América
latina, el VIH infectó a unas 140 mil personas durante 2005, lo que eleva a 1,6
millón el número total de personas que viven con el virus. Las mayores
epidemias de la región corresponden a los países más populosos, especialmente
el Brasil, que alberga a más de un tercio de todas las personas que viven con
el VIH en América latina. Sin embargo, las epidemias más intensas se están
desarrollando en Belice y Honduras. Mientras tanto, en países como la
Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, México, Panamá, Uruguay y Venezuela se
han conseguido avances notables en el acceso al tratamiento del VIH.
En
otro extremo, mientras la epidemia en Sudáfrica, una de las peores en el mundo,
no dio muestras de reducirse, otros países africanos sí lograron, en cambio,
mayores progresos. La prevalencia del VIH cayó en Kenia y Zimbabwe, así como
en áreas urbanas de Burkina Faso. El informe destaca que además hubo una
declinación de la enfermedad en Camboya y en Tailandia, pero creció en China,
Indonesia y Vietnam.
Fuente:
Diario «Página 12», Sección “Sociedad”, 31 de mayo de 2006.
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