Afirman que el paciente con cáncer tiene derecho a discutir su terapia
CONGRESO DE LA SOCIEDAD AMERICANA DE ONCOLOGIA CLINICA

 

Es uno de los puntos de un decálogo aprobado por oncólogos europeos y de EE.UU.

 

Eliana Galarza.

Ayer, bien temprano, el Centro de Convenciones de Atlanta, en Georgia, abrió sus decenas de puertas para recibir a los 30 mil oncólogos que este año participan en la reunión internacional de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO). Entusiastas y rigurosos hasta la exacerbación, este año tienen como lema: "Oncología para el siglo XXI". Una frase que encierra algo más que una ubicación temporal: es una definición de cuánto se ha avanzado en este campo en los últimos cinco años. Y alienta a seguir confiando en que las nuevas terapias, basadas en la genética y en la especificidad, son las mejores armas para hacer frente al cáncer.

Lo más destacado de la jornada fue la presentación de un decálogo (ver el decálogo...) sobre los derechos de los pacientes —entre otros, plantea que deben participar en las decisiones sobre sus tratamientos—, y destinado a mejorar la calidad de atención. Los puntos fueron consensuados por ASCO y la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO).

La presentación fue a las 3 de la tarde. Hakan Mellstedt, presidente de la ESMO, divulgó una lista de temas que no deben faltar para que los tratamientos sean efectivos pero también tengan la posibilidad de llegar a los pacientes, sin ninguna distinción, y que puedan comunicarse en sus detalles, sin ocultarles dato alguno.

Para Kian Ang, profesor de Radiación Oncológica en la Universidad de Texas, varios de los puntos son altamente positivos. "Fíjese que el punto 9, que se refiere a la atención que deben recibir los sobrevivientes a tratamientos, hace foco en algo que está en aumento: cada vez hay más pacientes en esas condicio nes porque el avance en los tratamientos produce una sobrevida mayor.

Entonces, los sistemas tienen que adaptarse para tenerlos en cuenta y darles la atención que necesitan", dijo a Clarín luego de la conferencia. Ang es un experto en cáncer de cuello y cabeza y sabe que la paradoja en esta enfermedad, a nivel global, es una de sus constantes: se sabe que cada vez habrá más casos pero también hay certeza de se podrá lograr una sobrevida mayor por la aplicación exitosa de tratamientos nuevos.

Este decálogo, entonces, tiene más importancia que la simple enumeración de lo que se debe hacer por y para los pacientes oncológicos. Es una forma de apostar a la calidad de vida.

Aquí, las ponencias marcan el ritmo que tienen los nuevos logros: no hay expectativas desmesuradas sobre métodos que aniquilen a esta enfermedad rápidamente pero los nuevos tratamientos y el desarrollo de terapias menos agresivas pero más eficaces inunda las de un extraño influjo esperanzador.

Para esta edición se anuncian nuevas drogas, desarrollos de vacunas para casos ginecológicos y de pulmón, y se vislumbra que el futuro está en la utilización de anticuerpos monoclonales, unas moléculas que son capaces de hacer blanco en lugares específicos. Se cree que no van a reemplazar a las terapias conocidas, como la radioterapia y la quimioterapia, pero seguramente se usarán con ellas en forma combinada.

Para María Clara Horsbourgh , oncóloga del Hospital Roffo, el uso de estas moléculas, cuya base de su desarrollo se le debe al recordado científico Cesar Milstein, permite que se pueda hacer blanco con más precisión y, sobre todo, preservando las zonas no afectadas por el tumor.

 

Fuente: Diario «Clarín», Sección “Sociedad”, 03 de  junio de 2006.

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