Polémico tratamiento de fertilidad
GRAN
BRETAÑA
Carol Dix. THE GUARDIAN. ESPECIAL
Un
nuevo tratamiento para la fertilidad que se está probando en Gran Bretaña y se
basa en inyectar sangre donada a la mujer, de modo de fortalecer su
sistema inmunológico está despertando una gran polémica.
"Si estoy en condiciones de ayudar a las mujeres para que tengan bebés
sanos, toda la polémica desaparecerá para siempre" explica el Dr. George
Ndukwe, director de la Care Clinic en el hospital privado Park, de Nottingham
(norte de Inglaterra), sobre el programa que ofrece a aquellas mujeres que
sufrieron varios abortos ya, o fracasaron en sus intentos de quedar embarazadas
a través de las técnicas de fertilización in vitro.
"Soy abierto y sincero respecto del tratamiento. No hay garantías de éxito
y la paciente debe expresar su consentimiento por escrito" agregó.
De todos modos, no todos están conformes con los métodos de Ndukwe. El más
común consiste en inyectarle a la mujer una medicación basada en donaciones
de sangre que se conoce como IVIg (por intravenous immune globulin
o globulina inmune intravenosa) en la primera etapa del ciclo de fertilización
in vitro, junto con inyecciones de heparina y aspirina infantil.
"Se trata de un tratamiento fronterizo, por llamarlo de algún modo",
opinó el profesor Gedis Grudzinskas, especialista en fertilidad y director de
la Bridge Clinic, un hospital privado de Londres. "Yo soy un hombre que me
baso en los números. Quisiera ver las estadísticas (...) ¿Cómo podemos estar
seguros de que las mujeres no están simplemente gastando su dinero y su tiempo
además del desgaste emocional?"
El mayor problema de estos tratamientos, mucho más comunes en EE.UU., es que existen
pocos estudios con grupos de control como para que su uso se base en evidencias
concretas. El IVIg es utilizado por lo general para ayudar al cuerpo a
evitar que contraiga cáncer, pero nadie probó hasta ahora su eficacia en lo
que tiene que ver con la fertilidad.
La forma como se cree que funcionan estos tratamientos se relaciona con lo que
se conoce en el embarazo como "paradoja inmunológica", esto es, el
hecho de que el cuerpo está diseñado para rechazar al tejido foráneo. En un
embarazo normal, el cuerpo de la madre acepta al embrión. Sólo cuando hay
una respuesta inmunológica anormal, puede haber un aborto espontáneo.
TRADUCCION: Silvia S. Simonetti. Fuente: Diario «Clarín», Sección
“Sociedad” 03 de junio de 2006.
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