Logran
desarrollar células "en tres dimensiones"
SERVIRIAN
PARA LA CREACION DE ORGANOS
Un
equipo de científicos del Instituto de Microcirugía Bernard O'Brien de
Melbourne (Australia) afirmó haber desarrollado diversos tejidos dentro del
cuerpo de una rata. Hasta ahora, el desarrollo de tejidos, como la piel, sólo
se realizó "en dos dimensiones", en bandejas planas y fuera del
cuerpo.
Por una parte, los científicos australianos tomaron células cardíacas de
una rata y las cultivaron en laboratorio. Por otra parte crearon una
especie de cámara de vacío, que implantaron en otra rata, y mediante técnicas
de microcirugía introdujeron en la cámara un pequeño vaso sanguíneo.
Las células cardíacas fueron mezcladas con un gel que funciona como una
matriz o "andamio" —para conformar el ambiente propicio para el
crecimiento de ciertos tipos de tejido—, e introducidas en la cámara, la que
fue rodeada por el vaso sanguíneo.
Cuatro semanas después, el vaso había desarrollado numerosos capilares,
que se expandieron a través de las células y por toda la cámara, formando
un palpitante tejido cardíaco. Por esa razón es que los científicos, al
explicar el resultado del proceso, dijeron haber logrado cultivar células
"en tres dimensiones".
El tejido latía a un ritmo diferente del propio de la rata, pero el equipo
asegura que puede ser modificado mediante un marcapasos o con drogas cardíacas.
Distintos geles matrices producirán diferentes órganos y tejidos. Los científicos
afirman haber creado tejidos de la mama, del páncreas —que secreta
insulina—, tejido adiposo y músculo. Pero consideran que el mayor avance
es el tejido cardíaco. Esta vez utilizaron células madre de otro animal,
pero el próximo paso será emplear células cardíacas de la misma rata
"implantada" con la cámara.
El profesor Wayne Morrison, director del instituto y del proyecto, consideró
que dentro de cinco años sería posible hacer crecer órganos nuevos a
partir de células madre del propio paciente; y que dentro de una década, la
ingeniería de tejidos —como se la denomina— podría reemplazar al
trasplante de órganos.
Según Morrison, esta técnica sería la solución al problema del rechazo de órganos.
Además, se podría desarrollar nuevas piezas de tejido cardíaco e implantarlas
en el corazón del paciente para reparar una falla congénita, o ayudar a
recuperar el tejido dañado por un infarto, o también agregar tejido nuevo
alrededor del corazón, con vasos sanguíneos más grandes, para mejorar la
función cardíaca.
Fuente:
Diario «Clarín», Sección “Sociedad”, 08 de junio de 2006.
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