Qué límites hay que poner a la selección de embriones

En el país su práctica no está regulada

 

Debate por la aprobación en el Reino Unido del diagnóstico preimplantatorio: sólo ante riesgo de cáncer

 

Recientemente, el organismo que regula el uso de las técnicas de fertilización artificial en el Reino unido -la Human Fertilization and Embriology Authority (HFEA)- autorizó la práctica del diagnóstico genético preimplantatorio (PGD, según sus siglas en inglés) para descartar embriones con mutaciones en los genes BCRA1 y BCRA2, que predisponen al desarrollo de cáncer de mama y de ovario.

Desde hace más de una década, esta técnica -que consiste en extraer una célula de cada embrión obtenido por fertilización in vitro para analizar su contenido y permitir la selección de aquellos que no presenten anomalías genéticas- posibilita a los padres tener hijos sin mutaciones que predispongan a graves enfermedades.

En la Argentina, el PGD se emplea desde 1998 para evitar la herencia genética de enfermedades como la hemofilia, la talasemia, la fibrosis quística, la atrofia medular espinal, la enfermedad de Huntington y la distrofia muscular de Duchenne. Pero en nuestro país no hay legislación que regule el uso de las técnicas de fertilización in vitro ni las de PGD; no están aprobadas, pero tampoco prohibidas.

El PGD no tiene cobertura médica y sólo se practica en unos pocos centros médicos privados. En la Capital Federal, por ejemplo, hay al menos cinco clínicas preparadas para realizarlo. El examen junto con la fertilización in vitro cuesta entre 8000 y 11.000 pesos, pero previamente hay que realizar otros procedimientos médicos que hacen que el costo final fluctúe entre los 18.000 y los 23.000 pesos.

"La mayoría de las consultas por el PGD la realizan parejas que presentan un riesgo aumentado de padecer enfermedades cromosómicas y génicas", comentó el doctor Roberto Coco, miembro fundador y director del Laboratorio de Genética y Reproducción de Fecunditas, centro privado que realizó en la Argentina el primer PGD en 1998, en una pareja con riesgo de tener hijos con hemofilia.

Sin embargo, el experto señaló que existe una proporción creciente de parejas interesadas en concebir hijos "diseñados a medida": bebes genéticamente compatibles con hermanos mayores que necesitan trasplante de médula ósea para curarse de alguna enfermedad. También hay parejas que consultan con el fin de mejorar la performance de los procedimientos de fecundación in vitro.

Controversias

La aprobación en el Reino Unido del empleo del PGD ha generado cierta controversia en la comunidad científica, ya que, de acuerdo con la opinión de diferentes expertos consultados, no existe una relación directa entre la presencia de la mutación en los genes BRCA1 y BRCA2 y la aparición del cáncer. Simplemente existe una mayor probabilidad de contraer la enfermedad entre quienes la poseen.

"El problema que se plantea en torno del PGD para detectar alteraciones en los genes BCRA1 y BCRA2 es que estos genes sólo dan cuenta en realidad del 5 al 10% de los casos de cáncer de mama y ovario", sostiene la doctora Susana Sommer, experta en bioética y profesora de Etica en la Maestría de Biología Molecular Médica de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

En la misma línea, Lino Barañao, experto en bioética y presidente de la Agencia de Promoción Científico-Tecnológica, señala: "A mi juicio la aplicación del diagnóstico preimplantatorio es éticamente aceptable cuando permite disminuir las chances de padecer determinada enfermedad. Esto restringe su aplicación a un número limitado de casos, como aquellas enfermedades que se transmiten a un solo sexo".

Sin embargo, además de la predisposición genética, es necesario tener presente otros factores. Tal como sugiere Barañao, "en Estados Unidos, al tomar conocimiento de que son portadoras de esta mutación genética, un número importante de mujeres ve afectada su calidad de vida a tal punto que decide practicarse una mastectomía preventiva. En ese contexto, la selección de embriones conllevaría una mejora en la calidad de vida de su descendencia."

Desde otra mirada, Suzi Leather, directora del HFEA, afirma que autorizó el método para BRCA1 y BRCA2 porque identificaron "los genes que ocasionan la enfermedad". Y explicó: "En contraposición, no consideraremos afecciones como asma y eczema, que pueden ser tratadas adecuadamente mediante prácticas médicas".

"Entendemos que el rol de la medicina ha sido siempre tratar de aliviar el dolor y el sufrimiento, así como mejorar la calidad de vida de la gente", afirma Leather. En ese contexto añade que "el PGD se ha convertido en un nuevo medio para identificar de manera precoz el riesgo de padecer algunos tipos de cáncer heredados".

Aun así, Leather señala que la implementación del método debería tener restricciones: "Sólo puede aplicarse para una minoría de personas cuya historia de cáncer a través de las generaciones es evidente. Por otra parte, las opiniones y la experiencia de la familia también son un elemento importante".

En contraposición con el debate que genera la aplicación del PGD para las mutaciones genéticas relacionadas con el cáncer de mama y ovario, su empleo es ampliamente aceptado ante enfermedades causadas por un gen mutado, como la hemofilia, y que además sólo se transmiten a un sexo determinado.

En referencia a esa enfermedad que se caracteriza por la deficiencia de uno de los factores de la coagulación de la sangre y produce hemorragias ante mínimos traumatismos, Sommer explica: "Como sabemos que sólo la padecen los varones, en el diagnóstico preimplantatorio son elegidos los embriones femeninos".

Existen otras afecciones asociadas con el sexo, como la distrofia muscular, el síndrome de Hunter, las inmunodeficiencias y la adrenoleucodistrofia, cuya transmisión se puede evitar mediante el PGD.

Sommer opina que, sin embargo, no todo está en los genes. "Hay cierta tendencia a la genetización, a explicar las diferencias entre los individuos por la presencia o ausencia de alteraciones en ciertos genes, cuando éstos no explican de forma automática las afecciones que se producen; también influyen el estilo de vida de las personas y las condiciones ambientales.

Por Bruno Geller
Para LA NACION

El autor pertenece a la Agencia CyTA-Instituto Leloir

Distintas miradas

Lino Barañao

·  "La aplicación del diagnóstico genético preimplantatorio es éticamente aceptable cuando permite disminuir las chances de padecer determinada enfermedad. Esto restringe su aplicación a un número limitado de casos."

Susana Sommer

·  "Las personas deben estar bien informadas y tener elementos de análisis antes de encarar distintos estudios [como el diagnóstico genético preimplantatorio], para no ceder ante las presiones del mercado."

Roberto Coco

·  "En la Argentina, la mayoría de las consultas por el diagnóstico genético preimplantatorio la realizan parejas que presentan un riesgo aumentado de padecer enfermedades cromosómicas y génicas."

 

Fuente: Diario «La Nación», Sección “Ciencia / Salud”, 18 de Junio de 2006.


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