Controversia

Debate el Congreso el control de la natalidad

Mediante opciones quirúrgicas

Cualquier hombre o mujer que decidiera no tener más hijos podría requerir al sistema de salud público y privado de todo el país que se le practicara una vasectomía o una ligadura de trompas de Falopio, respectivamente, en caso de aprobarse en el Congreso de la Nación un proyecto de ley sobre control de la natalidad.

La iniciativa, que ya tiene dictamen en las distintas comisiones y por eso está lista para ser debatida en el recinto de la Cámara de Diputados, establece que no se requiere “indicación médica precisa, consentimiento del cónyuge ni autorización judicial” para esos procedimientos, aunque el paciente debe dar su consentimiento.

Esto obliga a los médicos a explicar sus características y consecuencias, y las alternativas de utilización de anticonceptivos no quirúrgicos. La autorización judicial, sin embargo, será un “requisito ineludible” en el caso de menores de edad o incapaces.

La ligadura de trompas de Falopio (encargadas de liberar los óvulos en la mujer) y la vasectomía (ligadura de conductos deferentes responsables de transportar los espermatozoides en el hombre) impiden la fecundación, y su utilización en un solo integrante de la pareja alcanza para evitar el embarazo.

El proyecto, al que se opone fuertemente la Iglesia, entre otros sectores religiosos y laicos, también incluye una objeción de conciencia, que libera a los médicos y al personal auxiliar de practicar la intervención si atenta contra sus convicciones, pero eso no exime al centro de salud de aplicar el procedimiento con otro profesional.

Estipula el proyecto en debate en el Congreso que la ligadura de trompas o de conductos deferentes deberá ser realizada sin cargo por el sistema público de salud, por las obras sociales y por las empresas de medicina prepaga, que, según la iniciativa, "tienen la obligación de incorporar estas intervenciones a su cobertura de modo tal de que resulten totalmente gratuitas para el beneficiario".

El dictamen que será llevado al recinto surgió como síntesis de seis proyectos presentados por las diputadas kirchneristas Juliana Marino (Capital), Graciela Gutiérrez (Santa Cruz) e Irene Bosch de Sartori (Misiones); por María del Carmen Rico (Peronista Federal-Buenos Aires), por Marcela Rodríguez (ARI-Buenos Aires) y por la ex diputada socialista María Elena Barbagelata.

Cambios

Aunque la iniciativa tenía un pedido de preferencia del bloque kirchnerista para ser tratado en la sesión del miércoles pasado, se suspendió por el reclamo de la UCR y de ex duhaldistas del Peronismo Federal, para introducirle modificaciones. Se sumaron a él el partido de Luis Patti (Paufe) y el del bloque de Pro, que reúne a macristas, lopezmurphistas y a sus aliados provinciales.

"No estamos en contra del tema de fondo, sino de forma, porque algunos artículos tienen que ser reformulados", dijo a LA NACION la diputada Beatriz Leyba de Martí (UCR-Córdoba), que planteó los reparos de varios de los legisladores críticos al proyecto.

En particular, rechazan que la práctica no requiera indicación médica específica, ya que entienden que "siempre se necesita para una intervención quirúrgica" y objetan que contemple la esterilización en menores de edad, porque -según dicen- "únicamente es necesario si está en riesgo su vida", en palabras de Leyba de Martí.

También piden garantías para que el paciente sea bien informado sobre los riesgos y las consecuencias de la operación, y asesorado por un psicólogo.

Cuestionamientos

"La ley permite que una mujer se esterilice sin avisarle a su marido, y viceversa. Es una locura y causal de divorcio que no se puede aceptar", se sumó, muy crítico, el macrista Federico Pinedo, coordinador del interbloque Propuesta Federal.

En cambio, a ojos de los defensores, la iniciativa igualará la normativa sobre anticoncepción quirúrgica en todo el país, que ahora está permitida por legislaciones locales en 14 provincias.

Beneficios

"Pretende otorgar mayor libertad y autonomía a las personas, porque no obliga, sino que brinda posibilidades", sostuvo la diputada María del Carmen Rico (Peronismo Federal-Buenos Aires), una de las autoras del proyecto en debate.

Según la diputada Juliana Marino, otra promotora de la controvertida intervención quirúrgica, se trata de un método anticonceptivo más y entiende que su gratuidad permitirá "que no haya más discriminación" hacia la población de menores recursos, que no tiene acceso a la operación.

En la reunión de la Comisión de Salud, el encargado de dar las explicaciones técnicas fue el médico y diputado Julio Arriaga (FV-Río Negro) que sostuvo que la intervención es "absolutamente reversible" y que se realiza "por medio de una laparoscopia, un procedimiento inocuo", aunque sus detractores dicen lo contrario.

Divididos, en ARI la mayoría del bloque avalará la iniciativa que redactó una de sus propias diputadas, pero, en cambio, su jefa, Elisa Carrió, se opondrá por sus creencias religiosas.

Incluso en el kirchnerismo el polémico proyecto provocó debate y pudo saberse que algunos legisladores pedirían libertad de conciencia para votar en contra. Sin embargo, el oficialismo conserva su mayoría y confía en poder aprobarlo (ya tiene dictamen favorable de las comisiones de Salud y de Familia) antes de fin de mes.

Por Laura Capriata
De la Redacción de LA NACION

 

Voces en favor y en contra de la esterilización médica

 

Los especialistas aplauden la iniciativa; la Iglesia, crítica

 

El tratamiento de la ley que autoriza la anticoncepción quirúrgica en los hospitales públicos, como la ligadura de las trompas de Falopio, en las mujeres, y la vasectomía, en los hombres, ya encendió la polémica. Aunque está bien vista por varios profesionales médicos, voces de la Iglesia Católica se oponen firmemente a su sanción.

"Estoy totalmente de acuerdo. Tiene que estar basado en la autonomía de la persona y en el asesoramiento sobre los métodos anticonceptivos, constar en la historia y asegurar la objeción de conciencia de los médicos", aseguró el ginecólogo Mario Sebastiani, presidente de la Asociación de Ginecología y Obstetricia Psicosomática y jefe de Ginecología del Hospital Italiano.

"No contar con esto es un sello de subdesarrollo. Me parece una locura hacerlo en estado de clandestinidad", agregó Sebastiani.

El urólogo Edgardo Becher también se mostró "totalmente en favor" del proyecto. "Estoy en favor de la planificación familiar y esta es una práctica mínimamente invasiva", destacó.

"La discusión de la prohibición de la ligadura o la vasectomía por considerar que está mal porque es irreversible y se daña un tejido sano ya no va más. El paso del tiempo hizo que sea reversible. En la medida en que no sean prácticas compulsivas u obligadas me parece que está perfecto -opinó el director médico de Halitus Instituto Médico, Sergio Pasqualini-. El debate de todo esto debería ser rápido", agregó.

"Me parece que por fin alguien se pone en favor de la gente. Lo único que hacemos es habituarnos a una práctica frecuente en el mundo, obviamente que se hace con el conocimiento de la persona a la que se la realiza", aseguró el médico sexólogo León Gindín. "La mayor crítica que tenía es que era irreversible, pero ya no lo es y la gente tiene derecho a elegir el método que mejor le parezca", afirmó.

"Eliminar a los pobres"

"Parecería que como no se puede eliminar la pobreza, se elige eliminar a los pobres, evitando que tengan hijos, porque es más barato y más sencillo que darles educación y salud" , sostuvo Carlos Camean Ariza, director de Comunicación de la Secretaría para la Familia, del Episcopado.

"El proyecto no prevé la realización de las intervenciones quirúrgicas necesarias para restablecer la fertilidad, ni tampoco las financiará. Esto restringe la posibilidad de que una persona pueda recuperar su capacidad de procreación en caso que así lo requiera", objetaron desde el Secretariado Nacional para la Familia de la Conferencia Episcopal Argentina.

"Los seres humanos contamos con nuestra capacidad de juicio para poder discernir cómo y cuándo nuestras relaciones deben tener como resultado la procreación de un nuevo ser humano. La esterilización nos degrada a la condición de seres sin esa capacidad y esclavos de nuestros instintos. Pensar que los pobres no pueden tener esa capacidad es una actitud discriminatoria. Es necesario darles educación y posibilidades de progreso social", agregó Camean Ariza.

"El hombre no es propietario ni dueño absoluto de su cuerpo, por lo que la disposición sobre sus órganos y miembros está sujeta a principios y normas que deben observar tanto el interesado como el médico interviniente. El proyecto, cuya sanción se anuncia como inminente autoriza una mutilación corporal que vulnera la dignidad de la persona humana", dijeron Alberto E. Solanet y Juan Manuel Medrano, presidente y secretario, respectivamente, de la Corporación de Abogados Católicos.

"Además, el ordenamiento que con inquietante celeridad se pretende aprobar declara en su artículo 2° que "no se requiere indicación médica precisa, consentimiento del cónyuge o conviviente ni autorización judicial". De esta forma, se abandona el régimen establecido por el art. 20, inc. 18, de la ley 17.132, que regula el ejercicio de la medicina y se intenta despenalizar una conducta que configura hasta hoy el delito de lesiones", agregaron.

Los obispos de Río Negro exhortaron a sus legisladores a respetar el derecho a la vida y, a las comunidades cristianas, a defenderlo: "El primer derecho de una persona es el derecho a vivir. Por esto, debe ser protegido más que ningún otro. No pertenece a la sociedad ni a la autoridad pública, sea cual sea su forma, conceder este derecho a unos y quitárselo a otros", sostiene un comunicado de los obispos de Viedma, Bariloche y Alto Valle.

La asociación Familias del Mundo por la Paz (Fampaz) repudió la iniciativa por considerar que "no ha respetado los pasos legislativos correspondientes", pues consideran que debió ser discutida en un mayor número de comisiones parlamentarias, según dijo Olga Muñoz, integrante de Fampaz.

"En el proyecto de ley prevalece la voluntad de decidir la mujer sobre su cuerpo sin consentimiento del marido o pareja, en un tema tan serio como es la procreación y que afecta intereses de terceros protegidos en el artículo 19 de la Constitución. Por lo cual se ve dañada la institución familiar", opinó Muñoz.

Por Cynthia Palacios
De la Redacción de LA NACION

Fuente: Diario «La Nación», Información General, 17 de Junio de 2006.


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