El Congreso autorizó anoche por ley las cirugías anticonceptivas gratuitas

 

Legaliza la ligadura de trompas en mujeres y la vasectomía en hombres. Se realizarán en hospitales públicos y a través de prepagas y obras sociales.


Georgina Elustondo

Con un fuerte respaldo del oficialismo, en la medianoche de ayer el Senado convirtió en ley nacional el proyecto que establece el acceso gratuito a los métodos quirúrgicos de anticoncepción. A partir de su reglamentación, los mayores de edad podrán solicitar en hospitales públicos y sanatorios privados que les practiquen una vasectomía o una ligadura de trompas, algo que muchos consideraban una deuda del Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable.

El proyecto, impulsado por los representantes del Frente para la Victoria y apoyado por los radicales, tenía media sanción desde la madrugada del jueves 29 de junio, cuando Diputados la aprobó tras un acalorado debate. La sesión de ayer empezó a las 19.30, y contó con la presencia del ministro de Salud, Ginés González García. Tras cuatro horas y media de debate, el oficialismo se impuso 35 a 9.

La nueva ley pone en plano de igualdad a estas intervenciones respecto a otros métodos anticonceptivos (el DIU, píldoras y preservativos), de acceso gratuito desde 2002. Dispone que las operaciones sean "sin cargo para quien lo requiera en los establecimientos del sistema público de salud" y que obras sociales y prepagas deben "incorporarlas a su cobertura".

Ambos procedimientos —hasta ahora prohibidos a nivel nacional por la Ley 17.132, que regula el ejercicio de la medicina— permiten anular la capacidad reproductiva de manera permanente, aunque no definitiva (pueden ser reversibles). A partir de ahora, los mayores de 21 años podrán optar por ellos sin necesidad de autorización judicial ni de su pareja y sin esgrimir razones médicas. La única condición es la firma de un consentimiento en el que consten los alcances de la decisión. Sólo los menores de edad y las personas declaradas judicialmente incapaces deben presentar como "requisito ineludible" la autorización de la Justicia para ser operados.

La titular de la Comisión de Salud, Alicia Kirchner, sostuvo que la norma se enmarca en la defensa de "los derechos humanos y los derechos sociales" y exhortó a sus pares a "dejar atrás las prácticas paternalistas" y a "no subestimar a las personas".

Como algunos sectores la consideran polémica, la nueva norma contempla la objeción de conciencia y libera al personal médico y paramédico de practicarla contra sus convicciones. En esos casos, dice, el centro de salud debe arbitrar los medios para que otras personas realicen la operación.
Fue precisamente este punto el que avivó ayer el reclamo de instituciones privadas (entre las que se encuentra el Hospital Universitario Austral), que solicitaron al Ejecutivo que sume a la ley la "objeción de conciencia institucional".

Hasta el momento, ocho provincias ya tenían leyes que habilitan estos procedimientos (con diferencias y algunas dificultades al momento de acceder a ellos) y hay otras siete con normativas con zonas grises que terminan apelando, en general y en última instancia, a la decisión de la Justicia. Estas diferencias "regionales" terminaban generando una gran desigualdad según se viviera en uno u otro lugar y según se tuvieran o no medios económicos para pagarlas en un lugar privado (donde, según fuentes médicas, se cobraba hasta US$ 1.000 por esta intervenciones).

En contra de la ley se manifestó la senadora Hilda "Chiche" Duhalde, quien consideró al proyecto "muy pobre" y "dirigido exclusivamente a los pobres". En declaraciones periodísticas, expresó: "En aras de la libertad individual, van a hacer que muchas mujeres se mutilen". También el cordobés Carlos Rossi, del Partido Nuevo, votó en contra. Consideró que el proyecto debería hacer tenido un requisito mínimo de edad o cantidad de hijos, y criticó que "no se haya incluido la rehabilitación quirúrgica tras una práctica de mutilación". La ley entrará en vigencia una vez que el Ejecutivo la promulgue, para lo cual no tiene plazos.

 

Fuente: Diario «Clarín», Sección Sociedad, 10 de agosto de 2006. 

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