Por: Sibila Camps
La creciente
judicialización de casos de aborto no punible preocupa no sólo a
organizaciones de defensa de los derechos de las mujeres, sino también a los
jueces de los máximos tribunales. La ministra de la Corte Suprema Carmen
Argibay consideró que "están equivocados" tanto los médicos que niegan la
práctica, como los jueces que confirman este rechazo. El año pasado hubo al
menos tres casos similares, derivados de violaciones, que terminaron
innecesariamente en la Justicia. Sólo en las últimas semanas se conocieron
otros tres casos, de menores de edad; uno de los dos ocurridos en Chubut -la
chica abortó el viernes- llegó hasta la Corte provincial, que consideró que
"el caso se judicializó indebidamente".
Si bien el Código Penal castiga el aborto, el artículo 86 contempla dos
excepciones: si se ha hecho para evitar un peligro para la vida o la salud de
la madre y si el embarazo proviene de una violación o abuso a una mujer
"idiota o demente".
Si bien la ley sólo exige el consentimiento de la mujer, en muchos hospitales
se niega la interrupción del embarazo aun en estas situaciones. Según Eduardo
Sambrizzi, vicepresidente de la Corporación de Abogados Católicos, es por el
temor de ser acusados "de haber practicado un aborto no contemplado como no
punible, por cuanto la interpretación del artículo 86 no es unánime".
"Toda la jurisprudencia se basa en la interpretación amplia", señala la médica
Mabel Bianco, de FEIM. Implica la despenalización en cualquier caso de
violación. La restringida la acepta sólo si la víctima es discapacitada
mental. La titular de la Comisión de la Mujer de la Asociación de Abogados de
Buenos Aires, Nina Brugo, señala que el proyecto original tenía una coma
después de "violación", que desapareció en el Boletín Oficial y dio lugar a
esta ambigüedad.
"Ese miedo apareció en los últimos años, y hasta hay amenazas contra los
médicos y los abogados. Es evidente que nunca se trabajó con los médicos, esto
no se enseña en la facultad", apunta Bianco. Por eso la Corte de Chubut
recomendó al Ejecutivo que elabore guías para médicos. El Ministerio de Salud
de la Nación hizo la primera, en 2007; pocas provincias la adoptaron.
Según María Teresa Bossio, de Católicas por el Derecho a Decidir, quienes
deniegan la práctica en situaciones no punibles "no están convencidos de los
derechos de las mujeres, que están avalados por protocolos internacionales
ratificados por la Argentina".
"Las chicas embarazadas tras ser violadas por un familiar cercano', con quien
tienen un lazo afectivo,' sufren una depresión aguda muy violenta, que empieza
a deteriorarlas físicamente -describe Bianco-: dejan de alimentarse, entran en
autismo, abandonan el colegio, no quieren salir a la calle. Tienen la imagen
del agresor en su vientre". "Sienten que lo que llevan adentro es un monstruo
-revela Inés Hercovich, autora de 'El enigma sexual de la violación'-. En los
casos que entrevisté, jamás hablaron del bebé, ni del hijo, ni del embarazo:
hablaban de 'eso'".
En el Congreso hay varios proyectos que despejan las dudas restrictivas y
amplían las situaciones autorizadas. Mañana, más de 35 diputados de 11 bloques
presentarán el proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo. Los
acompañarán las 250 organizaciones que integran la Campaña Nacional por el
Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.
Fuente: Diario «Clarín», Sección “Sociedad”, 15 de marzo de 2010.
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