Fertilización: fallos a favor y en contra de prepagas
La Justicia no se pone de acuerdo sobre la cobertura. Una Cámara porteña dijo que la obra social no debe cubrir los gastos de una fertilización asistida. Y otra de Mar del Plata falló en sentido contrario. Las contradicciones se producen porque falta una ley.
Por: Sibila Camps
Ante
la falta de una ley que regule los tratamientos de fertilización asistida, las
parejas con problemas de esterilidad recurren a la Justicia, en especial para
que las obras sociales y las prepagas cubran esas prácticas. Y ante la falta de
esa ley, los jueces toman decisiones diferentes. Eso sí, en sus fallos, casi
todos exhortan a los legisladores a cubrir el vacío normativo.
En Mar del Plata, la Cámara Federal de Apelaciones hizo lugar al recurso de
amparo de un matrimonio para someterse a un tratamiento por ovodonación a través
de su obra social. Pero en la Capital, la Cámara en lo Civil y Comercial rechazó
un pedido idéntico porque, si bien la imposibilidad de procrear "es una
limitación que puede afectar de manera real y efectiva la calidad de vida y
salud psíquica de una pareja", según la legislación vigente, los agentes del
seguro de salud no están obligados a prestaciones como la reclamada.
De un lado y del otro, los argumentos han ido cambiando. Hasta 2004, si la
concepción había sido asistida, las obras sociales y prepagas ni siquiera
atendían el embarazo, ni el parto, ni la salud o enfermedad del recién nacido
hasta el primer año de vida. "Esa aberración, por suerte no existe más, porque
hubo fallos judiciales en contra", recuerda el doctor Claudio Chillik, del CEGYR.
En los últimos años, decenas de parejas recurrieron a la Justicia para acceder a
tratamientos, y/o para que su obra social les reconociera los gastos de los ya
realizados. Prepagas y obras sociales suelen esgrimir que la esterilidad no es
una enfermedad. "Si se consideran todas las definiciones de enfermedad y de
salud, no cabe duda de que es una enfermedad que afecta a dos personas", recalca
Chillik.
"No es sólo una enfermedad, sino también el derecho a poder tener familia.
Además, está la Ley de Salud Sexual y Reproductiva", asiente el doctor Jorge
Leguiza, gerente de Gestión Estratégica de la Superintendencia de Servicios de
Salud (SSS). Es la que hace cumplir el Plan Médico Obligatorio (PMO), que
incluye diagnósticos, tratamientos con medicamentos contra la infertilidad, y
microcirugía tubaria, pero no prácticas in vitro. "No están normatizadas -alega
Leguiza-. ¿Quién protege a los embriones? Habría que normalizarlas e incluir la
cobertura en situaciones particulares".
El fallo porteño que deniega el pedido de la pareja reconoce que "la ley no ha
avanzado a la par que el desarrollo de la ciencia médica, y no contempla en
ninguna de sus normas la cobertura de tratamientos de fecundación in vitro".
"Ese error o negligencia legislativa jamás puede pesar sobre las familias, las
mujeres, los esposos; para eso está la vía judicial. La tarea del juez es
adecuar las leyes al caso particular", acota la abogada chaqueña Carolina
Mosqueda, quien ha patrocinado a varias parejas.
"No estamos obligados y nos atenemos a eso -sostiene Federico Díaz Mathé,
director ejecutivo de CIMARA, la cámara que nuclea a las principales empresas de
medicina privada-. Claro que eso puede cambiar; pero cuando se sanciona una ley,
hay que establecer si los recursos dan para esa prioridad y cuánto va a costar,
para medir el impacto. ¿Mi madre tiene 86 años y va a tener que pagar su cuota
por la fertilidad? Hay que corregir cosas, antes que revolear leyes para
cualquier lado".
Según Chillik, la falta de normativa "permite que algunos decidan no cubrir, y
que otros no trabajen de la mejor manera. Venimos teniendo reuniones hace 15
años en el Congreso para lograr una ley que regule las prácticas".
La doctora Mosqueda, quien también asesora a obras sociales, apunta que "la ley
tiene que ir acompañada por un presupuesto: para las obras sociales es difícil
cubrir este tipo de tratamientos, que son carísimos".
"Estamos estudiando el caso y no son extremadamente costosos -considera Leguiza-.
Si fueran más masivos, los costos bajarían. El 15% de la población tiene
problemas de esterilidad, pero sólo el 1% necesita estas prácticas". Entretanto,
recuerda Chillik, "sólo los que tienen dinero pueden tener un hijo con estas
técnicas".
Un problema caro y de muchos
Fecundación in vitro. Es el paso siguiente a la ovodonación (ver
infografía). La técnica se aplicó por primera vez a fines de los ' 70. La
primera bebé nacida con este procedimiento, en 1978, fue la británica Louise
Brown.
15.000
pesos cuesta un tratamiento de fecundación in vitro. Por año, se hacen 8.000
tratamientos anuales de fertilización asistida.
100
bebés por mes nacen con óvulos donados. En algunos casos es por enfermedad. En
otros, porque son mujeres fuera de la edad fértil que buscan un bebé.
15
por ciento de las parejas en edad fértil presentan problemas de fertilidad,
según estadísticas de la Organización Mundial de la Salud.
Antecedentes
En noviembre del año pasado, la jueza porteña Elena Liberatori
ordenó a la Obra Social Ciudad de Buenos Aires (Ob.SBA) a cubrir el tratamiento
de fertilización asistida de Marisa y Marcela, una pareja de lesbianas que
quería tener un hijo en común.
Ese mismo mes, un tribunal de Mar del Plata ratificó que una obra social debía
asistir a una afiliada de 40 años. Sin embargo, dijo que sólo podrían hacerse
hasta cuatro intentos del tratamiento, y mientras la mujer no superara los 42
años.
En julio de 2009, la Justicia entrerriana ordenó al Instituto de Obra Social de
la Provincia de Entre Ríos a cubrir el tratamiento de una pareja. Dispuso que la
obra social debía solventar el 60% de los costos en forma directa y el resto con
un crédito asistencial.
En enero de 2009, una jueza de San Martín decidió que la empresa OSDE
reintegrara a una mujer los costos de un tratamiento in vitro.
Hay dos excepciones
Desde el 1° de enero, la Administración Provincial de Seguros de
Salud (APROSS), que nuclea a los empleados públicos de Córdoba, cubre el 100% de
todas las prácticas de baja y alta complejidad de fertilización asistida. Así lo
establece una ley provincial aprobada por unanimidad en noviembre. Para eso,
APROSS incluyó una partida especial en el presupuesto de 2010. Es la primera
obra social provincial en tomar esta decisión.
A fin de año, el Instituto Obra Social de Entre Ríos decidió cubrir hasta el 60%
de los tratamientos y ofrecer la financiación del 40% restante. La medida fue
tomada tras un fallo desfavorable, y con varias demandas más a la espera de
sentencia.
Fuente: Diario “Clarín”, Sección Sociedad, 11 de febrero de 2010.
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