Por: Gisele Sousa Dias
La esclerosis múltiple es un verdadero enigma neurológico. Es la
enfermedad del sistema nervioso central que más discapacidad causa en los
adultos jóvenes pero aún no se sabe con precisión cuáles son sus causas y no
puede curarse. Como no existe un test para diagnosticarla, los médicos deben
basarse en criterios, por lo que el margen de error en es mayor. Expertos
argentinos que están participando del 25° Congreso Anual de Esclerosis Múltiple
en Dusseldorf, Alemania, estiman que la mitad de los nuevos pacientes estaría
sobrediagnosticada.
La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad crónica autoinmune que afecta al
cerebro y a la médula espinal. Se caracteriza por la pérdida de mielina, la capa
que recubre las fibras nerviosas. Los síntomas más comunes son fatiga, visión
doble, pérdida de equilibrio y alteraciones cognitivas. Aparece entre los 20 y
40 años y en el 70% de los casos en mujeres.
"En la Argentina hay entre 6 y 7 mil pacientes con esclerosis múltiple (EM)
aunque probablemente haya un número significativo de personas que aún no ha sido
diagnosticada", explicó a Clarín el jefe de la sección EM
del Hospital Italiano, Edgardo Cristiano. Como llegar a un diagnóstico no es
sencillo, puede haber errores. "En nuestro hospital atendemos a unos 30
pacientes por semana que consultan por primera vez. La mayoría vienen del
Interior y todos llegan con diagnóstico presuntivo de EM. A la mitad terminamos
detectándole otra enfermedad".
¿A qué se debe? "La mayoría de los malos diagnósticos se debe a que hay médicos
que dan mucha importancia a lo que ven en la resonancia magnética", sostiene
Cristiano. Orlando Garcea, jefe del área de EM del hospital Ramos Mejía agrega:
"Es que el diagnóstico necesita de la resonancia pero también de análisis de
síntomas, estudio de líquido encefalorraquídeo y descartar otras patologías que
puedan parecerse", como la enfermedad cerebrovascular. "En una época se llamaba
a la EM la gran simuladora", cuenta Garcea. No es un tema
menor: "La EM significa un antes y un después en la vida
del paciente y de sus familias. Como no tiene cura deben aprender a convivir con
ella. La red de contención es muy importante: muchos pierden el trabajo y la
tasa de divorcios es alta", concluye.
Fuente: Diario «Clarín», Sección “Sociedad”, 11 de septiembre de 2009.
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