En un caso imitan cualidades de la sangre natural y en el otro las potencian.
Por: los angeles times. especial
Las campañas de recolección de sangre podrían algún día
convertirse en cosa del pasado. Es que los esfuerzos de los científicos para
crear componentes para sangre artificial dieron dos grandes pasos adelante esta
semana en Estados Unidos. Uno de ellos es de investigadores de la Universidad de
California y de la Universidad de Michigan, que publicaron un estudio en el que
describen los glóbulos rojos sintéticos, capaces de transportar por todo el
cuerpo medicamentos, oxígeno o agentes de contraste para resonancias magnéticas.
El otro estudio, de una universidad de Cleveland, fue capaz de crear plaquetas
con altos niveles de cicatrización.
En el primer trabajo, los glóbulos rojos fueron fabricados gracias a la
colocación de hemoglobina y otras proteínas arriba de una especie de armazones
con forma de rosca hechos de un polímero llamado ácido poliláctico-co-glicólico
(dos moléculas combinadas para formar otra y luego replicar esa estructura).
Cuando los investigadores concluyeron su tarea, extrajeron el centro del
polímero y descubrieron que las nuevas estructuras creadas eran tan flexibles
como los glóbulos rojos reales, lo que les permitía circular por los pequeños
capilares.
Estos glóbulos rojos artificiales eran, además, biodegradables y biocompatibles.
Cuando los investigadores los sumergían en una droga llamada dextrán, los
"glóbulos" la liberaban "de forma controlada", según se indica en este estudio.
También funcionó en el caso del anticoagulante heparina.
Paralelamente, otro grupo de investigadores de la Case Western Reserve
University, en Cleveland, está utilizando la nanotecnología para crear plaquetas
de sangre sintéticas, que podrían ayudar al organismo a detener la pérdida de
sangre por heridas traumáticas.
Las plaquetas son esenciales para la formación de coágulos, que frenan el
sangrado generado por los habituales cortes o rasguños. Pero el organismo no
fabrica una cantidad suficiente como para contrarrestar el intenso sangrado que
puede aparecer como resultado de un accidente automovilístico, la explosión de
una bomba u otros tripos de traumas.
Para revertir esto, Erin Lavik, de la universidad de Cleveland, y sus colegas,
utilizaron polímeros biodegradables para fabricar plaquetas artificiales. Una
vez adentro del torrente sanguíneo, se adhieren a las plaquetas reales,
generando la aparición de coágulos más grandes, que tienen más posibilidades de
frenar el sangrado.
Las ratas a las que se les inyectó el polímero sintético dejaron de sangrar
antes que las que no habían recibido nada, según un estudio publicado este
miércoles en Science Translational Medicine. El grado de mejoría dependía de la
velocidad con la que se administraban las plaquetas, pero las ratas que
recibieron las plaquetas antes de ser heridas dejaron de sangrar dos veces antes
que los animales de control. Las plaquetas artificiales tuvieron también un
rendimiento mejor que el factor VIIa, utilizado para controlar el sangrado en
quirófanos.
TRADUCCION: Silvia S. Simonetti
Fuente: Diario «Clarín», Sección “Sociedad”, 18 de diciembre de 2009.
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