Cada cuatro minutos hay un accidente cerebrovascular
Más de la mitad son provocados por la hipertensión. En el país se registran entre 130.000 y 140.000 casos al año y un tercio son fatales. Los especialistas advierten que aumentan por la mayor longevidad y otros factores, como el colesterol y el cigarrillo.
Según
datos de la Asociación Cerebrovascular Argentina, cada año, entre 130.000 y
140.000 argentinos sufren un "stroke", también llamado ataque o accidente
cerebrovascular (ACV). Esto equivale a un ataque cada cuatro minutos. Y, hay que
decirlo, un tercio de estas personas muere. Además, el ACV es la principal causa
de discapacidad en el mundo y la segunda causa de muerte.
Otro dato: la hipertensión causa el 54% de los ataques por el daño arterial
progresivo que lleva a la oclusión (infarto) o ruptura (hemorragia) de una
arteria. En Argentina, el 34% de la gente es hipertensa. Y la principal
complicación de la hipertensión es el ACV.
¿Cómo se evita la hipertensión? "La mejor manera de evitarla es sabiendo que uno
la tiene. El 50% de los hipertensos ignora su enfermedad, con lo cual, también
ignora que está expuesto a un derrame cerebral", explica Guillermo Fábregues, de
la Sociedad Argentina de Cardiología. Según el especialista, sólo el 25% de los
hipertensos está controlado, esto es, medicado. "El tratamiento es de por vida.
Esto es importante, porque otro problema es que la gente abandona la medicación.
Y una persona controlada, aunque sea hipertensa, tiene un riesgo muy bajo de
sufrir un ataque cerebrovascular".
El resto de los ACV están vinculados con el colesterol, el cigarrillo, y la
edad: en general se da en los hombres mayores de 55 años y en las mujeres de más
de 65.
Rosana Ceratto, neurocirujana de la Clínica Sagrada Familia y del Centro Eneri,
dice que en la actualidad en la práctica diaria se ven más casos de ACV en
personas de 50 años, cuando hace una década la mayoría de los pacientes eran
mayores de 70. Su explicación sobre el descenso de la edad: "Hay nuevos factores
de riesgo, como el consumo de drogas, sobre todo cocaína y otras sustancias
pesadas que provocan artritis, inflamación de las arterias". También habla de
los malos hábitos: "En cuanto a la comida, se come cada vez peor, falta
nutrición y hay mala calidad de vida".
Por su parte, Conrado Estol, presidente de la Asociación Cerebrovascular
Argentina, dice que, si bien en el país no hay estadísticas, "la enfermedad
cerebrovascular aumentó en los últimos diez años porque hay mayor longevidad, y
la gente mayor la sufre más, y obesidad", ya que el sobrepeso es una de las
causas.
En el mundo, hay 15 millones de casos de ACV por año, y 5,7 millones terminan
con la muerte de los pacientes: el ACV es la segunda causa de muerte en el
mundo, la primera es el infarto de miocardio y la tercera, el cáncer. Y es la
primera causa de discapacidad en el planeta, incluidos los discapacitados por
accidentes.
Es decir, la enfermedad que mantiene desde hace varios días en grave estado al
vicegobernador bonaerense, Alberto Balestrini, es mucho más común de lo que la
gente cree.
"La hipertensión explica el 54% de los casos de ACV y el 47% de los infartos de
miocardio. En los países de bajos ingresos o en desarrollo, como el nuestro, la
enfermedad ocurre una década antes que en los de altos ingresos: el ACV que se
registra a los 60 años en Canadá ocurre a los 50 en Perú o en la Argentina. La
cantidad de personas afectadas aquí es menor que en los países desarrollados,
pero la mortalidad es más alta porque la medicina es peor y porque allá los
factores de riesgos están mas controlados", explica Estol.
Y agrega: "La difusión está atrasada 20 años respecto de la enfermedad
coronaria. Hace dos décadas era prácticamente desconocido el término stroke,
enfermedad o evento cerebrovascular". Estol aclara que no le gusta hablar de
"accidente" porque en el accidente está implícito que es inevitable, cuando
estos eventos pueden reducirse con actitudes más saludables (ver "Más
ejercicio...").
Un estudio realizado en los Estados Unidos en 2008 demostró que el 58% de
quienes sufrían un ataque no pensaban que fuera eso lo que les estaba
sucediendo.
Por este motivo es que el especialista advierte que ante la aparición de
síntomas no hay que llamar al médico de cabecera sino que lo que hay que hacer
es ir urgente a un centro médico: ante cualquier alteración, trastorno en la
vista, si la persona no ve o se choca con algo cuando camina, pierde la fuerza
de un lado o del otro del cuerpo, arrastra la pierna, no tiene fuerza en una
mano, empieza a caminar inestable o tiene un dolor de cabeza "explosivo" como
nunca tuvo en su vida.
Los médicos recomiendan comer mejor y llevar una vida saludable.
Los
especialistas no hablan de accidente cardiovascular sino de ataque. Y eso es así
porque justamente el accidente no se puede evitar, y el ataque sí. Es decir,
existe la prevención incluso para estos casos.
Una de las mejores maneras de prevenir un ACV es controlar la hipertensión, ya
que las complicaciones de la hipertensión pueden ser mortales. Una enorme
proporción de pacientes no tienen diagnóstico a pesar de tener hipertensión.
Además, tan grave como esto es que la gran mayoría de pacientes diagnosticados y
tratados no están controlados. "Acabamos de terminar un trabajo en nuestro
centro neurológico donde evaluamos la presión en 1500 pacientes. De los 508 que
tenían diagnóstico previo de hipertensión, sólo el 15% la tenían dentro del
rango normal (130/80 mm de mercurio). De los 955 "supuestamente" no hipertensos,
577 sí lo eran y no tenían diagnóstico. Esto es especialmente sorprendente al
pensar que estos eran pacientes evaluados por epilepsia, memoria, migraña, dolor
de espalda y otros diagnósticos neurológicos pero no específicamente por tema
vascular...", dice Estol.
El estilo de vida es fundamental. "Por cada 300 personas que hacen ejercicio
semanal durante un año, se previene una muerte vascular", dice. Este valor
sugiere alta efectividad del ejercicio. Con respecto a la comida, no sólo se
debe evitar la sal sino que se debe evitar el sobrepeso. La sugerencia:
"quedarse con un poco de hambre". Sobre la dieta, se sugiere comer "colores"
(verduras y frutas). Evitar grasas (cremas, leche entera, postres) y comer
pescados y aceite de oliva con poca carne", dice Estol. Y concluye: "La
Organización mundial de la salud ha calculado que con sólo aplicar los datos de
tratamiento que conocemos hoy, se podría disminuir en un 80% la mortalidad
cardiovascular...".
Fuente: Diario «Clarín», Sección “Sociedad”, 22 de abril de 2010.
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