Entrevista con el Dr.
James Drane. Profesor Emérito de la Universidad de Edinboro de Pennsylvania,
Doctor en Filosofía . Especialista en Bioética. Invitado Especial de las VI
Jornadas Argentinas y Latinoamericanas de Bioética.
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En el marco de las VI Jornadas Argentinas y Latinoamericanas Usted ha dado una conferencia que lleva por título: “El suicidio asistido ¿solución médica o problema público?. ¿Podría indicarnos cuáles han sido los lineamientos generales de la misma? |
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El eje de la conferencia tenía que ver con la ayuda que se le brinda a los pacientes en el proceso de morir; con distinguir las diversas maneras de ayudar a los pacientes. He querido comunicar la idea de que los seres humanos necesitamos ayuda en muchas situaciones y, especialmente, en la de la muerte. Una comunidad, una sociedad, un sistema médico humanitario tiene que planear la ayuda que se va a dar, y esto es, la ética de la muerte, la ética del morir. |
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A su criterio, ¿Cuál es la perspectiva médica del suicidio? |
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Yo he tratado de enfocar el problema del suicidio legislado desde una perspectiva médica. Dentro de la cultura jurídica hay argumentos a favor y en contra del suicidio, pues los argumentos del efecto de la ley por ejemplo. Pero la perspectiva distinta, que he querido introducir, es la médica y, asimismo, la “contagiosidad” que la uso como ejemplo de una enfermedad, pues hay enfermedades que son contagiosas y yo he tratado de enseñar la posibilidad de que el suicidio divulgado en una comunidad va a ser como una epidemia y va a influenciar a mucha gente. |
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Usted puso dos ejemplos del ámbito literario, el primero con relación a las obras de Shakespeare y el segundo a la obra “El joven Wherter” de Goethe, ¿cuál es el rol de estas obras literarias en su discurso? |
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Los dos son ejemplos de la práctica del suicido cualquier sociedad, en la sociedad inglesa de la época de Shakespeare y en la sociedad de Goethe. También he utilizado ejemplos de Tokio y norteamericanos, y en todos los ejemplos hay una “contagiosidad” evidente. El suicidio es una realidad que tenemos que enfrentar y debemos tratar de analizarlo y responder a esta realidad. |
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¿Cuál es la vía que Usted encuentra para enfrentar esta realidad que es el suicidio? |
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Mi manera de enfrentarlo viene de mi experiencia con psiquiatría. Para hacer bioética, creo, que hace falta formarse en ética (disciplina filosófica) y en medicina, si haces bioética en el sentido de ética de la medicina. Hay muchos tipos de bioética, pero lo que hago yo es bioética en el sentido de ética médica. Mi formación ha sido en ética y en medicina, especialmente en psiquiatría. Esta es la perspectiva que yo tengo y he tratado de convencer a la gente que cuando, en general, hay un suicidio hay un caso de enfermedad mental y una situación penosa, negativa en una vida: falta de empleo, ruptura de una relación, alcohol, drogas. Si vinculamos todas estas situaciones negativas con una enfermedad mental tenemos la posibilidad de un suicidio. |
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Cambiando de tema. Me gustaría saber ¿cuál es su visión respecto de los medios de comunicación y cuál es la posible relación entre éstos y la bioética? |
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Yo he estado en el inicio de la bioética por completa casualidad. Tenía un amigo que fue director de una revista muy importante, y justo en ese momento yo había escrito un artículo sobre el Control de la Natalidad que había generado cierta repercusión en la sociedad. Por lo que, cuando él recibió ayuda de una fundación para hacer un viaje alrededor del mundo yo fui con él. Él estudió las leyes sobre el aborto en todas las culturas, y yo las leyes sobre el control de la natalidad. Durante este viaje mi amigo siempre pensaba en dejar la revista para establecer un instituto para la ética médica. Lo hizo. Este instituto se llama “Hastings Center” y es el primer instituto y la primera revista de esta disciplina llamada bioética. Por esto te digo que he estado siempre con la bioética y, en su desarrollo he reconocido la labor del periodismo porque al principio había casos que los periodistas consideraron de interés público y ellos los investigaron, los publicaron y de ese modo todo el mundo se informó sobre la complicación de ciertos casos médicos. A través de sus artículos informaban acerca de la manera ética de solucionarlos y enseñaban a la población qué está bien y qué no. Estos casos fueron tan importantes, tan conocidos y tan bien articulados que en un cierta época había más ciudadanos que sabían y entendían el caso de Karen Anne Quinlan que los que conocían quién era el presidente norteamericano. ¿Puedes imaginar esto?, pues esto es la realidad. Todo el mundo sabía de ella porque había suscitado gran interés. Los periodistas supieron reconocer este interés y con su investigación y su atención cuidadosa a las particularidades del caso comunicaron a toda la población. Sin el periodismo no habría esta disciplina, o habría pero no sería tan conocida. Los periodistas tienen un rol importantísimo, pero hacen falta periodistas preparados en la ética, en la medicina, en la bioética para investigar los problemas y para escribir artículos para la población, porque la población tiene interés en el movimiento de productos transgénicos, por ejemplo, pero hace falta alguien que estudie la genética, la ética, etc. para poder comunicar bien esta situación. |
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Para concluir quisiera que nos contara ¿cuál es la impresión que se lleva de estas VI Jornadas Argentinas y Latinoamericanas de Bioética? |
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He venido a Argentina después de treinta horas de viaje en avión, he venido porque a mí me gusta este ambiente, esta gente. Yo tengo respeto por Pedro Hooft, yo respeto a todos los participantes, son amigos. Siempre he tenido relación con el desarrollo de la bioética en Latinoamérica y para mí venir a estas jornadas no es sólo participar en un evento intelectual de muy buen nivel académico sino también ponerme en contacto con amigos. |
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